La instrumentación está presente en muchos ámbitos de nuestra vida. Un aparato de instrumentación consta básicamente de dos tipos de elementos: indicadores (monitores) y controladores (controles). Los indicadores muestran la información de una magnitud física. Por ejemplo, el indicador de velocidad de un automóvil monitoriza la velocidad a la que circula el coche en cada instante. El cuentarrevoluciones, muestra las revoluciones por minuto a las que gira el motor del coche. Los indicadores pueden mostrar la información de forma gráfica ó de forma numérica.
La forma clásica de los indicadores de velocidad y cuentarrevoluciones es gráfica: se trata de una aguja de tipo reloj que apunta sobre una cantidad escalada del valor de velocidad o revolución real, Figure 1. Pero actualmente también se utilizan indicadores numéricos para las mismas funciones: velocímetros y cuentarrevoluciones que muestran la información en números.
En cuanto a los controles, son elementos que, al contrario que los indicadores que sólo son capaces de mostrar la información de un proceso pero sin poder actuar sobre él, son capaces de incidir sobre el proceso y así poder controlar alguna de sus magnitudes. Por ejemplo, cuando viajamos en coche y accionamos el interruptor de luz de cruce, las luces de cruce se encienden.
Así mismo, cuando actuamos sobre el pulsador de un elevalunas concreto, esa luna comienza a cerrar o a abrir, según la orden haya sido dada en un sentido o en el otro. Cuando en verano hace mucho calor y viajamos en coche, establecemos la temperatura deseada en el interior del coche utilizando el fijador/regulador de temperatura del climatizador (aire acondicionado con termostato), y a continuación el dispositivo climatizador actúa en consecuencia proporcionando aire fresco hasta llegar a la temperatura deseada.
En los controles, se distinguen los de control todo-nada (interruptores, pulsadores, conmutadores), y los de control variable (reguladores, potenciómetros, ajustadores), los cuales permiten establecer el valor que se desea para una magnitud dada.
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Al igual que ocurre con el coche, hay otros ejemplos cotidianos que utilizan la instrumentación, como es el caso del televisor, el teléfono móbil, los frigoríficos más recientes, el GPS. En todos ellos, hay elementos indicadores y elementos controladores o actuadores.
La instrumentación clásica se ha utilizado sobre todo en la industria y en el control de procesos con varias magnitudes. Podemos imaginar o recordar cómo el control y monitorización de una máquina o proceso se hace normalmente a cierta distancia, de forma separada, desde donde realmente se encuentra el mismo. Es el caso de un alto horno, donde debido a las altas temperaturas que utiliza, su control y monitorización se realiza desde el cuarto o sala de mandos: allí habrá un gran panel de indicadores y controladores del alto horno, donde los técnicos destinados en esa tarea estarán vigilando y actuando sobre él de forma constante. Lo mismo ocurre con la sala de máquinas de un barco: hay infinidad de variables críticas que hay que visualizar para vigilarlas y en consecuencia realizar varios controles, si se da el caso. En este sentido, el panel asociado a la sala de máquinas se encontrará situado en otro habitáculo separado, desde donde se tiene toda la información relevante del estado de las máquinas.
En este sentido, las magnitudes que interesa medir, son convertidas en señales eléctricas de corriente continua proporcionales a las mismas mediante sensores, y llevadas al panel para conectarlas a los indicadores con entrada eléctrica. En cuanto a las magnitudes que interesa controlar, son modificadas mediante actuadores de entrada eléctrica y salida igual a la naturaleza de la magnitud. Cuando la instrumentación es clásica, estas señales eléctricas son de tipo analógico y los paneles son rígidos, es decir, no se pueden modificar o ampliar, y normalmente sólo sirven para monitorizar el proceso para el que han sido creados.
Pero en los últimos años, debido a la tendencia de bajada de precios y altas prestaciones que ofrecen los ordenadores actuales, se está utilizando cada vez más la instrumentación virtual. Esto significa, que los viejos y rígidos paneles están siendo sustituídos por pantallas de ordenadores que contienen paneles virtuales: con el mismo aspecto y funcionalidad que los antiguos paneles, pero con la ventaja de poder realizar cambios de forma inmediata y sin coste alguno.
Además, se pueden cambiar las formas, formatos y colores de los indicadores y controles, persolnalizándolos y dándoles un aspecto más moderno. La instrumentación virtual tiene la misma base que la clásica, sólo añade conversores analógico-digitales (ADC) para la monitorización y conversores digital-analógicos (DAC) para el control. Esto se debe a que el ordenador, al ser un elemento basado en microprocesador, maneja solamente información digital, por lo que las señales eléctricas a monitorizar han de ser digitalizadas previamente mediante un ADC. Con las magnitudes a controlar sucede algo similar: su correspondiente señal eléctrica es tratada de forma digital por el instrumento virtual (ordenador), pero cuando ha de ser enviada al actuador, se tiene que convertir en una señal analógica mediante un DAC.
Las aplicaciones realizadas con LabVIEW son conocidas como Instrumentos Virtuales (Virtual Instruments, VI) y se suelen ejecutadar en un PC. Esto se debe a que estas aplicaciones tienen aspecto de instrumento de medida/control, a través de una pantalla de PC que se denomina Panel (debido a su gran parecido a los paneles de instrumentación clásicos de hardware). En cuanto al término Virtual, indica que se trata de la versión software o flexible del clásico instrumento de medida/control. Lógicamente, un VI también necesita un hardware básico para poder realizar medidas de señales reales y monitorizarlas, e incluso puede realizar control sobre éstas señales. Este hardware básico consta, en la mayoría de los casos, de una tarjeta de adquisición de datos (DAQ), aunque también es posible simular su funcionamiento si no se dispone de ella.
A continuación, vamos a ver cómo se genera una sencilla aplicación VI (aplicación de instrumentación virtual). Durante el curso no se utilizarán o realizarán aplicaciones con DAQs, debido a que se supone que la mayoría de los usuarios o alumnos no dispone de una DAQ. Pero sí se van a realizar ejercicios simulando que se tiene una DAQ, lo cual es tan valido como tener una DAQ real para la comprensión de su utilización.




























