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El Carmelo Centroeuropeo: siglos XIV-XVIII

Module by: Gonzalo Rato Leguina. E-mail the author

Summary: Se estudia el desarrollo de la Orden del Carmen en Europa Central desde su implantación en la Edad Media hasta la Revolución Francesa. Debido a que la Orden se estableció en provincias (Alemania Inferior, Alemania Superior, Dinamarca, Sajonia) se ha abordado el estudio por estas áreas geográficas, destacando casos con personalidad propia, como los Países Bajos y Austria. La finalización del estudio en la Revolución Francesa se debe a los cambios generados por ésta en la configuración del Estado y de la Sociedad, algo que afectará a la Orden, al establecerse un nuevo orden político-social.

HISTORIA DE LA ORDEN DEL CARMEN EN EUROPA CENTRAL DESDE LA EDAD MEDIA HASTA EL FINAL DE LA EDAD MODERNA

Gonzalo de Rato Leguina

RESUMEN

Se pretende describir la historia de la Orden del Carmen en la Europa Central durante los siglos XIV, XV, XVI, XVII y XVIII. Al hablar de este ámbito geográfico, por sus vinculaciones, se estudiará el caso de los Países Bajos, de Dinamarca y Hungría, es decir, Provincias que aunque geográficamente se incluyan en otras áreas, orgánicamente dependen de la Europa Central.

Por su temática y extensión, este estudio se encuadra junto con otro que se realizó, La Orden del Carmen en Francia desde su llegada en la Edad Media hasta el final de la Edad Moderna.1

Agradezco la ayuda prestada por los P. Pablo Gárate y P. Antonio Benéitez, que me fueron explicando el carisma de las dos familias del Carmelo. Sin su cariño y apoyo este artículo no se habría realizado. Asimismo, al Profesor D. José Ignacio Ruíz Rodríguez, por su formación recibida. De este modo, este estudio se encuadra dentro de su línea de investigación, Confesionalización y Protonacionalismo Europeo, al cubrir este estudio un aspecto de esa temática.

PALABRAS CLAVE

Orden del Carmen, Reforma de Turenne, Strictior Observantia, regalismo.

INTRODUCCIÓN

La Orden del Carmen se estableció en la Edad Media, a partir del siglo XIII, en el territorio que comprende la actual Alemania, Polonia, Austria, Hungría, Chequia, constituyendo la Provincia de Alemania Superior. A lo largo del siglo XIV se dividía para volverse a unir, separándose definitivamente en 1411, con la Provincia de Alemania Superior e Inferior. En este siglo, otra Provincia que se creó, que por su proximidad será estudiada, es la Provincia Danesa. Por el estudio de estas Provincias interrelacionadas, se podrá entender mejor la complejidad de los fenómenos que fueron transformando Europa durante la Edad Moderna hasta comienzos de la Contemporánea.

Esta Orden religiosa conoció diversas reformas: la del beato Juan Soreth en el siglo XV, la de Audet hacia 1530, la Reforma de Santa Teresa y su retorno a la descalcez, creándose una rama nueva, reconocida legalmente a finales del XVI, que se irá expandiendo por Europa Central y Occidental durante el siglo XVII con gran rapidez, y a lo largo del XVII, reformas locales, de entre las cuales la más importante fue la de Turenne, en Francia, que se expandió con gran éxito. Durante el siglo XVIII

por diversas razones pierde vitalidad, sobreviviendo los conflictos de la Revolución Francesa y los inicios de la Edad Contemporánea, como a continuación se verá.

La existencia de provincias que coinciden con ámbitos territoriales es un reflejo de la aparición de los primeros estados modernos: Francia, Castilla, Aragón, y los reinos vinculados a la Monarquía Católica, como fueron los Países Bajos y Nápoles. El Estado trata de implantarse sobre provincias de la Orden: así ocurrirá en el siglo XVIII con la política regalista. Hasta entonces, se dará el caso de la existencia de provincias que cubren estados dependientes, como sucedió en los Países Bajos, que aunque pertenecieron a la Casa de Austria hasta la Guerra de Sucesión Española, se integraban dentro de la Provincia de Alemania Inferior hasta bastante avanzado el XVII, cuando una parte pasó a depender de Francia.

LA PROVINCIA DE ALEMANIA INFERIOR A FINALES DE LA EDAD MEDIA

La Orden del Carmen estaba presente en Centroeuropa en las siguientes provincias: Alemania Superior, que se corresponde con Austria y Baviera, Alemania Inferior, se identifica con Alemania septentrional y los Países Bajos, Sajonia y Dinamarca. Hay presencia de la Orden del Carmen en Alemania septentrional a finales de la Edad Media, con focos importantes de la misma, como Colonia, que en 1321 era, junto con Bolonia y Londres uno de los Estudios Generales de la Orden. En 1345 Brujas se convierte en uno de los Estudios Generales de la Orden.

Los enfrentamientos entre el Papado y el Imperio se reflejaron en las dos Provincias de Alemania: Alemania Superior apoyaba la postura del Imperio, Alemania Inferior al Papado. Estas Provincias se unieron en 1327 por Siberto de Becka, provincial de la Orden. Se separarían finalmente en 1348. La Provincia de Alemania Superior aglutinaba los conventos de Prusia, Turingia, Sajonia (Pössneck, 1315; Querfurt, 1333; Magdeburgo, 1337; Dahme, 1339), Austria (Linz, 1349; Viena, 1360; Voigtsberg, 1395), Chequia (Praga, 1347; Tachov, 1351), Polonia, (Danzig, 1380; Cracovia, 1397; Bydgoszoz, 1398; Poznan, 1399) y Hungría (Budapest, 1379).

En la primera mitad del siglo XV comienza un movimiento de reforma general en toda la Orden (Italia y Francia), dirigido por el Beato Juan Soreth. Estas inquietudes espirituales también tuvieron lugar en Alemania. Así, cabe la pena citar la renuncia de Juan Ubach a todos los bienes para dedicarse a la reforma en 1435. Otro ejemplo fue el convento reformado de Mörs, fundado por el duque Federico de Mörs. En 1441 Juan Trip sería nombrado procurador de la nueva fundación.

El prior de Enghien, Juan Inguien, renunció en 1449 a todos los bienes temporales y privilegios en nombre de la reforma. Le sucedieron como priores Juan Verstraeten (1451-54) y Arnoldo van Diest (1454-58). Ambos conventos, Mörs y Enghien llevaron a cabo un gran papel en la reforma que Soreth iba a inaugurar en la Provincia. De hecho, la Observancia se extendió desde Enghien a Malinas (Bélgica). Soreth llamó a Verstraeten en 1454, desde Enghien, para iniciar la Reforma. En 1468

fue designado vicario general para la Reforma dentro de los Países Bajos, ejerciendo una gran influencia.

Otro convento reformado, de gran observancia, fue el de Heilbronn. Fue fundado en 1451, respetó la observancia.

El convento de Worms fue reformado hacia 1455. Thönnisstein fue fundada como casa de observancia en 1465. Guelders fue reformada en 1468 por el prior Juan Trip de Aldekerk junto con Elías van Stralen. Maguncia y Francfort se unieron a la Reforma en 1469.

Colonia resistió todos los intentos del general para su reforma, pero al final se impuso ésta.

En la Provincia de Alemania Superior la Reforma de Juan Soreth no tuvo tanto éxito. Merece la pena citar la reforma de Esslingen en 1476, la fundación de Sparneck en 1455, la reforma en Bamberg y Würzburg en 1458, la de Schweinfurt en 1472, Nuremberg en 1466 y Ravensburg en 1469. La reforma llegó a Magdeburgo de la mano de Daniel Paleonidoro en 1473.

Estas reformas y fundaciones, ¿permiten creer que la Provincia estaba saneada? No del todo, según lo demuestra el cisma de Alemania Inferior. Tuvieron lugar una serie de disturbios al final del mandato de Facy como Prior General. Su sobrino, Francisco de Facy, fue acusado de robo. Intentó defenderse por juramento pero no lo consiguió. El prior general presidió el capítulo generalde Thienen el 11 de marzo de 1442, que depuso al provincial, Pedro van Nieukerk y eligió a Juan Struver. Pedro convocó en Colonia otro capítulo, donde fue restituido. El 10 de julio, Eugenio IV apoyó a Facy, excomulgando a Pedro y a sus seguidores.

Al año siguiente se intentó un compromiso por mediación de los provinciales ingleses y franceses, Juan Keninghale y Jun Soreth, pero intervino Facy, designando a Godofredo de Loc como comisario suyo para presidir el capítulo provincial de Aquisgrán de 1444. Godofredo fue elegido provincial, Francisco Facy declarado inocente y Pedro van Nieukerk y sus seguidores considerados culpables. Pedro apeló al Concilio de Basilea y se declaró a favor de Félix V, quien le nombró su vicario para Alemania.

LA ORDEN DEL CARMEN EN LOS PAÍSES ESCANDINAVOS

Desde 1397, por medio de la Unión de Kalmar, los países escandinavos estaban unidos bajo la Corona de Dinamarca. Esta unión se romperá durante el reinado de Christian II (1481-1559) en 1523, cuando Suecia se separa y el rey Christian pierde el trono. Durante este período convulso, se fue introduciendo el luteranismo en Dinamarca. En este apartado se estudiará el caso de la Orden en este ámbito territorial.

Durante el siglo XV la Orden hacía progresos en Europa. El capítulo de 1462 en el que se creó la Provincia de Bohemia y Polonia, separó de la Provincia de Sajonia las

casas danesas y erigió la Provincia de Dinamarca. Su primer provincial fue Mad Svendsen. El rey Eric de Pomerania introdujo a los carmelitas en Landscrona en 1410, motivado por los contactos de los carmelitas con los comerciantes hanseáticos. Al mismo Eric se le deben las fundaciones de Skelko (1418) y Helsingoor (1430).

Tras la creación de la nueva Provincia, siguieron fundaciones en Saeby (antes de 1475), Varberg (antes de 1477), Aarhus (1480), Solversborg (antes de 1486), Assens (comienzos del siglo XV) y Copenhague (1519).

La Provincia danesa, fundada en el capítulo reformador de 1462, perteneció a la observancia. Pese a su corta existencia, mantuvo un alto nivel intelectual y moral. En este aspecto cabe hablar de los “Sinceriora Studia” de Dinamarca, una visión del Humanismo cristiano que se basaba en el estudio y meditación de las Escrituras y de los Santos Padres, ante la teología sistemática escolástica. Figuras que destacaron: Niels Mord, predicador, Morten Pedersen (1515), último prior de Landskrone y Assens, Anders Christen, quien colaboró con Saxo Grammaticus en la elaboración de la Gesta Danorum, y además fundó el colegio carmelita de Copenhague, siendo Pablo Helie su primer rector.

Morten Pedersen fue admirador de Erasmo y de Lefèvre d’ Étaples, Helie adoptó una actitud humanista hacia la teología, explicando las Escrituras como Juan Colet o Lutero, lo que fue causa de que fuese mal visto. Su presencia es un ejemplo de la llegada del Humanismo y de los nuevos valores en Dinamarca en particular, y en la Orden del Carmen en general.

Aparte de este centro humanista, y el de los Países Bajos, en Alemania Inferior y Superior en el siglo XV habían dos estudios: Colonia y Viena. En 1539 serán nombrados además Maguncia y Tréveris.

Se ha visto cómo la Orden se incorporó al Humanismo que empezaba a difundirse por Europa. Así, concretamente, la Provincia de Alemania Inferior-Dinamarca fue de las más representativas, no así Alemania Superior, que se verá afectada por las guerras hussitas, retrasando los intentos de reforma que se llevarán a cabo durante el siglo XVI y el desarrollo de una gran cultura, como fue el caso de los Países Bajos, que dependía de la Provincia de Alemania Inferior, o Dinamarca, que se incorporó con rapidez a la corriente humanista.

APARICIÓN DEL CARMELO EN AUSTRIA Y EN LA PROVINCIA DE ALEMANIA SUPERIOR

Las primeras huellas de la Orden en Austria y en territorios que llegarán a formar parte de la monarquía austríaca aparecen en el siglo XIV. En 1348 la Provincia de Alemania se dividía en Inferior y Superior, donde se encuentra Austria. Esta Provincia realizó las siguientes fundaciones en Austria: Lienz, 1349, Viena, 1360, Voigtsberg, 1395. En Chequia realizó fundaciones en Praga, 1347 y Tachov, 1351. Las fundaciones en Hungría comenzaron en 1372 en Budapest.

En 1385 Viena pasó a ser en un centro de Estudios de la Orden, a la vez que gozaba de la categoría de ser el convento principal de esta Provincia. No era el único, pues durante ese siglo se fueron fundando esos centros por diferentes ciudades europeas. Praga fue Estudio general en 1379.

El capítulo general de 1411 dividiría de nuevo la Provincia de Alemania Superior, creando la Provincia de Bohemia, que aglutinaba los conventos de Bohemia, Polonia, Prusia, Hungrría, Sajonia y Turingia.

Sin embargo, la nueva Provincia de Bohemia no sobreviviría mucho tiempo: las guerras hussitas del siglo XV produjeron tales daños que las casas que aún quedaban en pie fueron incorporadas a la Provincia de Alemania Superior, junto con las de Hungría y Polonia. En 1462 se levanta nuevamente la Provincia de Bohemia con los conventos de Praga y Tachov, en Bohemia. En 1483 se fundó Rabstein y en 1485 Chiesch, en Bohemia.

En el siglo XV apareció el Humanismo. Hubo humanistas de gran importancia entre los carmelitas de los Países Bajos y de Italia, como el Mantuano, pero no en Austria ni en Bohemia, pese a tener Universidad y centro de estudios, como se ha visto. Posiblemente uno de los motivos de este retraso fuesen las guerras hussitas, que retrasaron la llegada de las nuevas ideas.

LA ORDEN DEL CARMEN EN LOS PAÍSES BAJOS DURANTE EL SIGLO XV

Es normal al estudiar un fenómeno situarlo en su contexto, para así poder entender mejor la evolución de ese fenómeno, acompañado de las circunstancias quue condicionaron su desarrollo. Así, se seguirá esta línea de estudio y antes de hablar de la Orden del Carmen en los Países Bajos, se darán unas breves pinceladas históricas.

En el último cuarto del siglo XIV apareció en las regiones septentrionales de los Países Bajos un movimiento religioso que tuvo su origen en las ciudades de Yssel. Destacaba el fervor que daba a la vida religiosa. Su fundador fue Leerte de Groot, quien logró crear los conventos de los Hermanos de la Vida Común y la Congregación del monasterio de Windesheim, de la orden de los canónigos regulares de San Agustín. Los conventos de los Hermanos de la Vida Común eran unas comunidades en las que los miembros continuaban siendo seglares, viviendo su devoción. Este movimiento se difundió desde Yssel hasta Westfalia, hasta Groninga y Frisia y por Holanda. Igual difusión conoció la congregación de Wildesheim.

Este movimiento se conoció como la devotio moderna (devoción moderna). No supuso alguna doctrina novedosa, tal comos expuso anteriormente, pues buscaban la austeridad y la pureza de las costumbres, la simplicidad, la vida trabajadora y fervorosa. Además de cuidar a enfermos y a actos de caridad los hermanos se dedicaban a la enseñanza y a escribir. Producían obras piadosas, y pequeños libros edificantes. Aquí es donde se encuadran la Imitación de Cristo y la Imitación de María, de los que se

hablará más adelante. ¿Quiénes fueron los fundadores de este movimiento? Fueron Gerardo Groot, y Florencio Radewijns (muero en 1400), ambos holandeses. Otra figura esencial, podría decirse la más conocida de este movimiento, fue Tomás Hemerken de Kempis. Nació en la ciudad de Kempen, distrito de Dusseldorf, hacia 1379. Su nombre de familia fue Hemerken. A los trece años fue a Deventer (Holanda), donde cursó Humanidades bajo la dirección de Radewinjs. Junto con otros compañeros suyos, constituyó la primera casa de los Clérigos de Vida Común que ideó Groot. En 1399 ingresó en el Monasterio de Canónigos Regulares de Agnetenberg (Monte-Santa Inés), cerca de Zwoll (diócesis de Utrecht). En 1413 fue ordenado sacerdote. Vivió en el Monasterio de Agnetenberg, donde desempeñó la labor de copista. Murió en dicho monasterio en 1471.

Elaboró un número importante de obras, 39, según el recuento de 1480. Forman dos fondos: ascética, que comprende un buen número de opúsculos y sermones, y otro fondo de historia, que recoge biografías de Groot y de sus discípulos. También escribió la biografía de Santa Lidwina de Schiedam (1380-1433). Su obra más famosa y divulgada es la Imitación de Cristo.

¿Hubo otras influencias? Sí. Los Países Bajos estaban dentro del Camino de Santiago que atravesaba Europa. Partía de Alemania, atravesaba esta zona, y seguía por Francia. Una prueba histórica de la pertenencia de los Países Bajos por esta época a la ruta jacobea lo constituye el Itinerario de Küning von Vach, realizado a finales del siglo XV por un monje servita, Küning von Vach, para peregrinos alemanes2.

Asimismo, dentro de este ambiente espiritual existieron algunas cofradías que en los Países Bajos, las cuales fueron medios de expresar la fe dentro de este ambiente de renovación espiritual.

Dejando de lado lo que suponía socialmente la pertenencia a una cofradía, se analizará el mensaje que dejaron dos de las que se desarrollaron. Una ya existía, era la Cofradía del Rosario. Un autor posterior, San Luís María Grignion de Monfort da algunas noticias de la misma en su obra El secreto admirable del santísimo rosario3. Recoge la información de otro autor anterior a él, Antonino Thomas, y su obra El rosal místico, de 1683. De lo que se extrae es que se fundó dicha cofradía con el fin de rezar el rosario después de las predicaciones de Santo Domingo. Esta cofradía fue olvidada y restaurada por el Beato Alano de la Rupe, predicador de la Orden de Santo Domingo en el convento de Dinán, en Bretaña en 1460. El Beato Alano de la Rupe llevó la Cofradía del Santo Rosario a los Países Bajos, y murió en Zwolle, Flandes, en 1475. Esto muestra la devoción mariana que existía en los Países Bajos, en plena consonancia con la ortodoxia católica, y en consonancia con el carácter mariano de la Orden del Carmen, que por entonces iba difundiéndose por Italia, Francia y España.

La Orden del Carmen en los Países Bajos mostraba semejanzas a las que tenía en Italia en este siglo, debido a que fundaciones realizadas por mujeres fueron llevadas a cabo en forma de beateríos, pero no de monasterios. Así, en los Países Bajos cabe citar el caso de las beatas de Tenessen de Guelders y las Hermanas de Nieukerk. Esto era así debido a que la Orden inicialmente no aceptaba monjas en la Orden, por las trabas legislativas para asumir el cargo de monasterios femeninos.

Fue en este siglo cuando el beato Juan Soreth, prior general de la Orden, puso fin a esta exclusión, admitiendo en la misma a las beatas de Ten Essen y a las Hermanas de Nieukerk. Esta incorporación dio lugar a una serie de fundaciones: Dinant, Lieja, Vilvoorde y Haarlem. De este último monasterio salieron religiosas para fundar en Rótterdam (1482) y en Brujas (1487). Las carmelitas de Lieja fueron las fundadoras del Carmelo en Francia.

Por último, para cerrar este apartado conviene hablar de Arnoldo Bostio (1445-1499). Fue un religioso carmelita del convento de Gante, llegó a ser el principal humanista que tuvo la Orden del Carmen en el Norte de Europa. Su influencia abarcó el período comprendido entre los años de 1475-1525. Por su gran interés por la antigüedad compuso la obra De illustribus viris, para que sirviera de modelo a los religiosos. Compartió su interés con Bautista Mantuano, otro carmelita, de Mantua, que se movió en el ambiente humanista.

Bostio elaboró obras sobre el origen de la Orden y su marianismo. Entre ellas destacan el Breviloquium Tripartitum, el Speculum historiale y el tratado mariano De patronato et patrocinio Beatae Mariae Virginis in dicatum sibi Carmeli Ordinem, su obra principal.

El mérito de este autor fue recoger la tradición de la Orden del Carmen. Cuando compuso la obra que lleva por título De Patronato et patrocinio B. Virg. Mariae indicatum sibi Carmeli Ordinem, se propuso responder a la cuestión de si María había favorecido especialmente a la Orden. Para ello recogió datos la tradición anterior de la Orden y de la Sagrada Escritura y personas entendidas en sentido mariano. Recoge la visión de María como Madre de Dios, como Mediadora, como Inmaculada en su concepción, como toda santa, como Virgen, como asunta al cielo, como Reina, como Madre espiritual y como Madre de Misericordia. Y otro tema que recoge es la belleza de María. Ejemplos de estas descripciones las encontramos con las siguientes palabras:

“Virgen de incomparable belleza, en la que se juntan todos los dones de la naturaleza y de la gracia; sobre todas las demás, persona que es graciosa, amable, rosada, serena y hermosísima.4

Otro ejemplo:

“A no ser que conociéramos la verdadera deidad por fe, nadie creería que había alguien más excelso que la Virgen.5

En relación a la Orden del Carmen, dice lo siguiente:

“En mucho la más brillante de todas las criaturas… Y la gloria del Carmelo.6

“Ella es especial y verdaderamente llamada Patrona del Carmelo y de los Carmelitas” “la renombrada Madre de Dios, María, la más admirable Patrona del Carmelo7

La estructura de la famosa obra de Arnoldo Bostio, Patronato y patrocinio de la Santísima Virgen María sobre la Orden que le está consagrada es la siguiente:

  • Prólogo, dedicado al P. Adriano de Eechout, prior del Carmelo de Gante.
  • Capítulo 1. La gloriosísima Virgen María, durante su vida en la tierra, visitó muchas veces a los Carmelitas, con piísimo afecto, como una madre a sus hijos, llamándolos con el nombre familiar de Hermanos suyos.
  • Capítulo 2. Por consejo de la gloriosísima Virgen María, sus Hermanos los Carmelitas se unieron a los Apóstoles en la predicación del Evangelio. El Patriarca de ellos, San Elías, fue el único que la veneró antes de nacida.
  • Capítulo 3. Vida admirable y digna de imitación de los Hermanos Carmelitas, quienes en tiempo de la santísima Virgen María, habitaron el monte Carmelo y muchos otros lugares de la comarca.
  • Capítulo 4. Después de la asunción de la gloriosa Virgen María, los Hermanos Carmelitas levantaron una iglesia en su honor y deliberadamente la eligieron por su peculiar Patrona y Abogada.
  • Capítulo 5. La poderosísima Virgen María, dignísima Patrona del Carmelo demostró siempre su eficacísimo patrocinio a la orden de sus Hermanos. Y, según la celestial promesa a San Cirilo, amplificó con frecuentes señales su sagrada Religión. Cómo amonestó al Papa Honorio III, el cual retardaba la aprobación de su Religión; y desde entonces la Sede Apostólica por la contemplación de tan excelsa Patrona siempre se mostró favorable y munífica con la Orden del Carmen.
  • Capítulo 6. La superamable Virgen María se apareció clemente al santo Prior del melifluo Carmelo, advirtiéndole que diera licencia a ciertos Hermanos de la Región de Occidente para transplantar la Religión de los Carmelitas a sus naciones.
  • Capítulo 7. La clementísima Virgen María libró de inminentes peligros a los reyes Luís de Francia y Eduardo de Inglaterra, de santa memoria, proveyendo así a la propagación y dilatación de su Orden.
  • Capítulo 8. La dulcísima Virgen María, segurísima Patrona del Carmelo, plantó su Religión en Tolosa con refulgientes prodigios y en Montpellier, una vez plantada, de singular manera la proveyó y la honró.
  • Capítulo 9. La requetesuavísima Virgen María a los Hermanos de su más peculiar Patronato, después que mediante sus avisos, se habían trasladado a
  • las regiones Cismarinas, imperiosamente los libró de muchas y graves tribulaciones.
  • Capítulo 10. Cómo la sobrepiísima Virgen María a su férvido celador, San Simón Stock, Prior general de la Orden del Carmen, entregó con inmenso favor el Escapulario de su Orden, para él, para todos sus Hermanos, así como para todos los cristianos que pidan la participación de sus prerrogativas, y cómo lo hermoseó con privilegio de estupenda santidad.
  • Capítulo 11. Los Hermanos Carmelitas visten exteriormente la capa blanca de la supercandidísa Virgen María, pregonando también con este vestido la omnímoda pureza de su inmaculada Patrona. Y que tanto el Patriarca de los Carmelitas Elías como la Patrona del Carmelo María muy congruamente usaron de la misma manera cándidas vestiduras; las cuales insignemente se asemejan en doce privilegiales dones.
  • Capítulo 12. La esplendidísima y hermosísima Reina del Cielo, la Patrona del Carmelo, María, se apareció muchas veces familiarmente a su enamorado San Pedro Tomás Carmelita, como afectuosísima Madre a su hijo, al que, con singular adopción, sustentó hasta constituirlo preclarísimo varón.
  • Capítulo 13. De qué manera la Orden de los Hermanos Carmelitas, más peculiar familia de María, demuestra su más particular afectuoso amor de fraternidad a su tan excelente Patrona, con cierto sumo amor y reverencia.

En este apartado se ha visto el origen de la devotio moderna y su faceta mariana, reflejada en la presencia de cofradías, obras religiosas, etc., en plena consonancia con el carácter mariano de la Orden del Carmen8. También se ha visto la vinculación que hubo con el Humanismo en el caso de Bostio, aparte de sus aportaciones a la definición de la faceta mariana de la Orden, tema muy amplio para ser tratado aquí.

¿Quiere esto decir que la devotio moderna y el humanismo estaban unidos? Defender que sí porque hubo un humanismo cristiano dentro de la reforma católica no es inexacto, pero no conviene perder de vista el origen de la devotio moderna, no como rechazo a la Iglesia Católica como sucedió con la reforma husita, o como volvería a suceder con la reforma luterana, sino como expresión de la fe católica, no tanto como fruto de un cambio en el modelo filosófico, o por desarrollos científicos o artísticos que tuvieron lugar en esa época. Después de analizar el ambiente espiritual de los Países Bajos es el momento de estudiar la devotio moderna. Ya se ha dicho que fue un movimiento espiritual estructurado en torno a los Hermanos de Vida Común y a los Canónigos Regulares de San Agustín.

A modo de conclusión, de este período se pueden extraer una serie de conclusiones: existieron semejanzas, y posiblemente conexiones y contactos entre la devotio moderna y la espiritualidad carmelitana.

Pese a su posible vinculación al Camino de Santiago, como se comentó, este hecho no parece que tuviese especial importancia en la implantación de la Orden del Carmen.

Sí tuvieron un gran papel en la Orden las monjas, tal como se comentó, cuando se les reconoció su pertenencia a la misma a las beatas, dando lugar a una serie de fundaciones dentro y fuera de los Países Bajos. Este fenómeno fue similar al Carmelo italiano o francés de aquella época.

Otro aspecto que podría ser interesante, al observar la figura de Bostio es la vinculación que hubo entre esta Orden y los estudios. En el caso de Bostio la hubo, pero esto no parece ser extrapolable a toda la Orden en este período, pues en los Países Bajos en el siglo XV no había Universidad, siendo las de París y Roma las que frecuentasen humanistas de este período, Erasmo de Rótterdam entre ellos.

LA ORDEN DEL CARMEN EN ALEMANIA INFERIOR DURANTE EL SIGLO XVI

La época de la Reforma supuso para la Orden del Carmen su Noche Oscura: si bien hubo muchos ejemplos de afirmación de sus valores y principios, hubo también casos de martirios, y desgraciadamente apostasías y de un gran relajamiento moral que llevó a abandonar la vida religiosa. Este clima de relajamiento fue la causa de la política reformista de Nicolás Audet, general de la Orden.

Un factor que hay que mencionar es la difusión y éxito de la Reforma Protestante. Santa Teresa de Jesús, testigo de la misma, nos ofrece su visión de estos acontecimientos en el caso de Francia:

“[2] En este tiempo vinieron a mi noticia los daños de Francia y el estrago que habían hecho estos luteranos, y cuánto iba en crecimiento esta desventurada secta. Dióme gran fatiga, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba remediase tanto mal. Apréciame que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que allí se perdían. Y como me vi mujer vil e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera en el servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es, que pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné de hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese (…) y que todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en lo que pudiésemos a este Señor mío, que tan apretado le traen…9

Así, el triunfo de la Reforma Protestante ha de ser tenido en cuenta para poder comprender las dificultades de la Orden Carmelita en Centroeuropa.

Durante gran parte de esta centuria, la Orden fue dirigida por Nicolás Audet (1481-1562), quien realizó una completa reforma de la misma. Así, envió a Teodorico como vicario para la reforma de Sajonia, Dinamarca y Bohemia. Audet se entrevistó en Colonia con Andrés Stoss, provincial de Alemania Superior. Debido a las revueltas

calvinistas en Suabia, no fue posible realizar la visita de la provincia, y por esta razón Audet encargó a Vidal de Luperia, provincial de Gascuña, y a Felipe Olymart, prior de Bruselas, que realizasen la visita de Alemania Inferior en cuanto fuese posible.

Resultado de sus gestiones, fue el informe que elaboró hacia 1531 para enviárselo al Papa o al cardenal Ridolfi, entusiasta de la reforma. Destaca de Alemania Inferior su buena situación, con 35 conventos, todos grandes y de observancia, aunque cinco fueron saqueados por los protestantes. Alemania Superior y Dinamarca estaban completamente arruinadas. Bohemia y Sajonia están entre las totalmente destruidas.

Entre sus esfuerzos, destacan los que dedicó a los estudios para la formación de religiosos.

Las guerras de religión en Alemania causaron gran daño a la Orden, que perdió las Provincias de Sajonia y Dinamarca, y las dos Provincias alemanas sufrieron graves daños. La Provincia de Sajonia fue de las primeras en desaparecer, en 1525, con el saqueo por los campesinos de Jena y Hettstedt. La comunidad de Pössneck vendió los terrenos propiedad del convento a la municipalidad. Magdeburgo perdió en 1550 el principal convento de la ciudad.

Todos estos estragos harían difícil la vida religiosa en Alemania, al ser escenario de enfrentamientos que continuarían durante la siguiente centuria. Estos conflictos fueron causa del retraso de la Reforma de la vida conventual y de la pérdida de una gran riqueza cultural y espiritual.

LA ORDEN DEL CARMEN EN LOS PAÍSES ESCANDINAVOS

Se comentó la caída del rey Christian II y la descomposición de la Unión de Kalmar. La llegada al trono del nuevo rey, Federico I, no facilitó las cosas, por razones políticas y religiosas. Durante su reinado, se convocó la Asamblea de nobles en 1530, en la cual se estableció la Confesión de Copenhague, el Credo de la Iglesia protestante danesa, similar a la de Augsburgo. Helie seguía defendiendo la fe católica por medio de diversas obras. Hasta su muerte hacia 1534 continuó enseñando teología.

El final de la Provincia danesa, agónico, pues fueron perdiendo paulatinamente sus propiedades (1530, el convento de Assens, 1532, Skelskor, 1536, Saeby), pero ya definitivo en 1536, cuando Christian III abolió el poder del episcopado y al año siguiente, con la disolución de las órdenes mendicantes. Muchos carmelitas aceptaron los hechos consumados y dejaron la Orden. Otros siguieron viviendo en casas de manera comunitaria y cuando ya no pudieron, abandonaron Dinamarca. El último provincial recogido en el Capítulo general de 1536 fue Pablo el danés.

La disolución de la Comunidad puso fin a un período muy rico en manifestaciones literarias, como se ha podido ver, pues fue Dinamarca uno de los focos del Humanismo carmelita, junto a Italia y los Países Bajos.

En los últimos apartados se ha visto cómo afectaron a las Provincias que estaban establecidas en la actual Alemania las guerras de religión y la Reforma. También se ha podido ver que el clima de enrarecimiento espiritual no pasó desapercibido, prueba de ello fue la obra de Audet y sus esfuerzos para reformar la Orden.

La implantación del luteranismo supuso un primer paso para la aparición de la idea del nacionalismo, así como la implantación de la confesionalización, tal como se puede ver en el caso danés en la elaboración de la Confesión de Copenhague, la no aceptación de otras religiones, como sucedió con la Orden del Carmen, y la escisión de la Unión de Kalmar, separándose Suecia de Dinamarca.

EL CARMELO EN AUSTRIA y LA PROVINCIA DE ALEMANIA SUPERIOR DURANTE EL SIGLO XVI

Como consecuencia de los disturbios que se agravaron por la Reforma Luterana, la Orden perdió sus casas en Bohemia: Praga, Tachov, Rebstein y Chiesch. Hungría en 1524 tras la batalla de Mohas pasaría a formar parte del Imperio Otomano hasta finales del siglo XVII, con lo cual la Orden tuvo que salir de Hungría, perdiendo sus casas de Budapest, Priwitz, Epperjes y Pecs. En Austria también tuvieron problemas, uno de ellos fue el sitio de Viena por los turcos en 1525.

Una de las señales de las dificultades que estaba atravesando Viena era que desde 1510 ningún capítulo general había designado estudiantes para Viena. Estaba en guerra contra el luteranismo, aparte de un mal ejemplo de relajación religiosa y de la amenaza turca. La visita a Viena tuvo lugar en 1534, la realizó el provincial Andrés Stoss. Por corrupción, sustituyó al prior, y para pagar las deudas, vendió una casa.

Otro golpe muy fuerte sería una epidemia que se cebó en el Estudio de Viena. En 1568 Maximiliano II se lo cedería a los jesuitas. Gössing, fundado en 1480 y dependiente de Viena, dejaba de existir. Por estas circunstancias, las casas que sobrevivieron a la Reforma luterana fueron Linz, Neustadt Saale, Straubing, Abensberg, Voitsberg y Heilbronn.

Una de las aportaciones de Austria a la Iglesia Católica fue la celebración del Concilio de Trento. Comenzó el 13 de diciembre de 1545, y está perfectamente documentada la presencia de carmelitas en el Concilio, tanto en la fase de Trento, como en la de Bolonia como en la clausura en Trento. En esta localidad no había ninguna casa carmelita, sí un convento. Por lo cual hubo que alquilar una casa para albergar a los participantes del mismo.

Los aires de reforma llegaron a la Provincia de Alemania Superior, como se observa en que en el Capítulo de 1575 se abordase esta Provincia, pidiendo que se enviasen personas preparadas para reformar esta Provincia. La visita y posterior reforma se realizará en la siguiente centuria.

LA ORDEN DEL CARMEN EN LOS PAÍSES BAJOS EN EL SIGLO XVI

En este apartado se pretenden estudiar los efectos de la Reforma protestante en este ámbito y la respuesta a la misma dada por la Orden del Carmen.

Las dificultades de la Orden en los Países Bajos comenzaron en los años treinta y se acrecentaron en los años setenta del siglo XVI. Por aquel entonces, la Orden tenía

las siguientes casas: en Bélgica, dependientes de la provincia de Francia, Brujas, Ypres, Gante, Lieja, Alost y Marche. Dependientes de Alemania tenía los siguientes conventos: Bruselas, Malinas, Tienen, Enghien, Grammont, y Amberes. En Holanda tenía las casas situadas en Flushing, y dependientes de Alemania, los conventos de Haarlem, Schoonhoven, Woudsend, Ylst, Alkmaar, Utrecht, Appingen y Ath.

En la parte meriodional de Holanda, con la implantación del calvinismo, la Orden perdió sus casas. Con anterioridad fueron expulsados de Ath (1522) y de Appingen (1530). Serían expulsados de Alkmaar en 1572. Asimismo fueron expulsados de Woudsen y de Ylst en 1580.

En Bélgica las cosas no fueron mejor, pues también fue escenario de conflictos político-religiosos. En 1578 se enajenaron los conventos de Enghien, Gerardsbergen, Amberes, Gante, Brujas e Ypres, esto es, de conventos situados en ciudades importantes. Asimismo, fue saqueado el convento de Malinas en 1572, al igual que la ciudad, cuando fue conquistada por el duque de Alba.

En medio de estas calamidades hubo carmelitas que se mostraron fieles a sus votos y pagaron con ello su vida: tal fue el caso de fray Basilio, Enrique Turch, Gil Coussaert, etc. Pero también hubo carmelitas que violaron sus votos y se hicieron anabaptistas, como Pedro Dantheen. Había nacido en Mont Cassel en 1530, entró muy joven en la Orden del Carmen en Ypres. En 1555 era ministro de los emigrantes calvinistas belgas en Francfort, e introdujo el pensamiento de Calvino en los Países Bajos. En la ciudad de Frankenthal, perteneciente al Palatinado, Dantheen tradujo los salmos al flamenco, ayudando así a la Iglesia Reformada. Fue predicador, y desempeñó un gran papel. Tal fue así que en 1596 fue predicador de la corte del elector Federico, y fue llamado a Holanda por Orange, que ya se había decantado por el calvinismo.

¿Tuvo la Orden que dar por perdidos los Países Bajos tras estos sucesos? No, prueba de ello fueron los esfuerzos de Juan Bautista Rossi, Vicario General de la Orden, para reformar el Carmelo en esta zona. En una carta enviada desde Nápoles, el 22 de agosto de 1571 a Juan Mayer, provincial de Alemania Inferior, condenaba el relajamiento de la Orden con los siguiente términos:

“No podemos omitir decir lo que ha llegado a nuestros oídos: que los responsables de la reforma y de la vida regular han vuelto casi todos la espalda, entregándose día y noche a los placeres de la mesa, a la bebida, y (Dios no lo permita) a los placeres de la fornicación, especialmente en Amberes. Por todo esto el nombre de nuestro M.R.P. Provincial no es muy querido. Si todo esto fuera verdad, nuestro corazón se encontraría sumido en el mayor dolor y tristeza. Actualmente, bajo la inspiración de Dios, ahora sólo queremos poner el dedo en la llaga (si hay alguna).10

Así, nombró a Juan de Cartigny comisario y visitador de la provincia de Alemania Inferior, de la que dependía Bélgica. Del mismo modo envió a Granvela

como visitador. Depuso de su cargo de Prior de Bruselas a Enrique Willem y mandó a Pedro Lupus, personaje contradictorio, de gran carisma, ligado a la Orden, que presidiera una nueva elección para implantar las nuevas normas de Trento y que reformase Amberes.

En 1573 nombró a Wolf (Pedro Lupus) y a Felipe Ertricius comisarios y visitadores de la provincia de Alemania Inferior. Pedro Lupus consiguió reformar las casas belgas: Malinas, Bruselas, Amberes, Tienen, Enghien y Gerardsberg.

Esta reforma no se hizo en las casas dependientes de la provincia de Francia, debido a no contar con un responsable con tanto carisma como Lupus. Una excepción fue Gante, en donde la observancia religiosa mejoró tras el fin de los conflictos políticos.

Finalmente, en 1597 Lieja y las casas belgas que pertenecían a España quedaron separadas de Francia, formando así la Provincia de Bélgica. Contaba con nueve conventos: Lieja, Brujas, Imperen, Gante, Valenciennes, Aalst, Arras, Marche, Bruguelette, y cuatro monasterios de monjas: Namur, Huy, Lieja y Brujas. Lieja y Arras acabarían volviendo a Francia. Esta nueva Provincia fue reconocida en el capítulo general de 1598. Esto supuso una reorganización de la Orden en Bélgica.

En este apartado se ha visto cómo la Orden sufrió las consecuencias de los conflictos político-religiosos de aquel momento. Esto no ha de entenderse como algo puntual, pues también se dieron en Francia, tal como describió Santa Teresa de Jesús en su obra Camino de perfección:

“[2] En este tiempo vinieron a mi noticia los daños de Francia y el estrago que habían hecho estos luteranos, y cuánto iba en crecimiento esta desventurada secta. Dióme gran fatiga, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba remediase tanto mal. Apréciame que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que allí se perdían. Y como me vi mujer vil e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera en el servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es, que pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné de hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese (…) y que todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en lo que pudiésemos a este Señor mío, que tan apretado le traen…11

Sus experiencias religiosas, unidas a otras razones, entre ellas su fe, la hicieron iniciar una reforma dentro de la propia Orden. Esta Reforma aparecería en Bélgica de mano de su discípula, la Beata Ana de San Bartolomé. Pero esto se queda para otro estudio, al pertenecer a la Historia de los Carmelitas Descalzos.

LA ORDEN DEL CARMEN EN ALEMANIA INFERIOR DURANTE EL SIGLO XVII

En este apartado se estudiarán los efectos de la Guerra de los Treinta Años, así como la llegada de la reforma teresiana a Alemania, así como otros aspectos de la Orden.

El capítulo de 1613 permitió la división de la Provincia de Alemania Inferior. Las casas belgas continuarían denominándose con el nombre de la Provincia, Alemania Inferior; las casas alemanas serían la Provincia de Colonia. La nueva provincia de Alemania Inferior aglutinaba los siguientes conventos: Bruselas, Arlon, Malinas, Gelderen, Tienen, Enghien, Mörs, Geraerdsbergen y Amberes. La nueva Provincia de Colonia poseería Colonia, Boppard, Francfort, Tréveris, Maguncia, Espira, Worms, Aquisgrán y Tönisstein. Mörs fue vendido a Mauricio de Nassau en 1614.

Pero esta división fue breve: el capítulo general de 1620 accedió a la petición de ambos provinciales, Fernando de San Víctor y Baltasar Romaya de reunificar las dos Provincias. En 1630 las casa belgas se dejarían a la Provincia de Bélgica. Además de las nueve casas enumeradas, la Proincia de Alemania Inferior en 1624 recuperará las que perdió en la Reforma: Weinheim, Kreuznach y Hirschhorn. En 1637 se fundará Beilstein, sobre el Mosela.

Debido a la Guerra de los Treinta Años no se pudo realizar ningún tipo de reforma en esta Provincia. Sólo Colonia, Aquisgrán y Tréveris se libraron de los devastadores efectos de la guerra. Maguncia, durante la ocupación sueca, 1631-36, sufrió el peor período de hambre y peste. Asimismo, Espira cambió sucesivamente de manos y tuvo que acoger a religiosos de diferentes lugares.

Como consecuencia de la guerra de los Treinta Años, la Provincia de Alemania Inferior no pudo llevar a cabo ninguna reforma y sus religiosos descendieron en gran número. Algo similar pasó en la Provincia de Alemania Superior, aunque no con tanta intensidad.

Sin embargo, en Colonia se realizó la fundación de carmelitas descalzas, que seguían la reforma teresiana en febrero de 1614. Esta noticia viene recogida en la correspondencia de la Beata Ana de San Bartolomé:

“Dígame V.R. cuando sepa que está hecha la fundación, ya que me escribe que todavía no está hecha12

Aparte de esta fundación, hubo más proyectos de reforma. En 1628 se eligió como provincial a Juan Dunwalt. Era de Colonia, trabajó mucho para la restauración de la Provincia, estableciendo contactos con la Reforma de Turena, al igual que se hizo en Bélgica y Polonia. En 1633 envió a Juan Weiss a Turena para que estudiase el espíritu de la Reforma. Como Weiss murió en 1642, envió a Carl Freywilliger, quien sería uno de los frailes reformados bajo la Strictior Observantia.

Aquisgrán fue el centro de este primer intento de reforma. No prosperó pues fue vista por las autoridades de la provincia con recelo. Finalmente, en 1644 se accede a la insistencia del vicario General de la Orden, León Bonfigli, y del arzobispo Fernando de Colonia, y se designó Aquisgrán como casa de perfecta observancia. Para introducir la reforma utilizarían a frailes reformados de la Provincia de Turena. Sin embargo, la reforma tardó en realizarse: Orsbach, el provincial, murió al regresar a Italia, y los frailes de Turena eran insuficientes, y se fue posponiendo.

Sin embargo no se abandonó. En cartas del 18 de junio de 1648 el nuevo prior general, Juan Antonio Filippini daba detalles sobre el proyecto de reforma: debía ser realizado por Antonino de la Caridad y reformar Aquisgrán y Tréveris en Alemania Inferior, estableciendo el noviciado y casas de estudio. Para realizar la Provincia se le autorizaba a importar frailes alemanes de su propia Provincia. Finalmente se mandaba a los provinciales que cooperasen con el comisario en la reforma. Así, la reforma se llevó a cabo de mano de Gabriel de la Anunciación y de Antonino de la Caridad, con frailes belgas, lo que causó dificultades. Pero para agosto de 1650, los conventos de Tréveris, Colonia y Aquisgrán ya estaban reformados.

Hacia 1659, solamente Boppard, Kreuznach y Hirschhorn faltaban por reformar. Finalmente, en el capítulo general de 1660 se declaró reformada la Provincia, con exclusión de Hirschhorn, que a su vez fue reformado en este año. Y ese mismo año, la Provincia de Alemania Superior era también reformada, dándose un proceso similar de transformación de la Orden.

Una figura notable fue la carmelita de Munich María Anna Lindmayr (1657-1726), quien es conocida como la “salvadora de Munich” debido a que por su oración y la fundación de la iglesia y convento de la Santísima Trinidad libró a la ciudad de la peste. Sus experiencias místicas fueron redactadas por orden de su confesor. Asimismo, de su Diario se han seleccionado algunos textos que llevan por título Mi relación con las pobres almas, y que se encuadrarían dentro del género autobiográfico-espiritual.

En este apartado se ha visto la respuesta que dio la Orden a la crisis general que asolaba a la Iglesia. Fue similar a la dada en Alemania Superior, Bélgica y Polonia. También se ha visto, aunque superficialmente, la llegada de la reforma teresiana con la fundación del convento de Colonia. Es indiscutible el que en este siglo el peso de la reforma del Carmelo estuviese repartido entre Francia (Reforma de Turena, que se expandió rápidamente) y los Países Bajos, con la Beata Ana de San Bartolomé. Ello no quiere decir que Alemania no fuese capaz de tener grandes figuras, un ejemplo de ello es la citada Lindmayr.

Asimismo se ha visto la vitalidad de la Orden del Carmen en Alemania, así como a nivel general. Se ha incluido la Provincia Danesa por su proximidad y porque parte de sus posesiones pertenecen a la actual Alemania. Muchos fenómenos guardan similitud con otras Provincias: el Humanismo del siglo XV, presente en los Países Bajos, con Bostio, en Italia, con el Mantuano, y en la Provincia danesa, como se ha visto. No prendió con gran fuerza en Alemania Superior ni en Polonia, afectadas por

problemas político-religiosos que retrasaron u obstaculizaron la llegada del Humanismo.

Se ha de destacar el papel desempeñado por la Beata Ana de San Bartolomé en la difusión de la reforma teresiana, pues mantenía noticias de fundaciones en Alemania, Polonia, etc. Es sin duda una de las grandes protagonistas. Asimismo, es indiscutible el papel jugado por la reforma de Turena, que se difundió con gran rapidez. Sin embargo, una característica de las dos Provincias de Alemania, por su situación política fue que no pudiesen difundir la herencia carmelita, como hicieron los Estados Italianos o Irlanda, por poner un ejemplo. Hoy día la Provincia Carmelita de Alemania sí tiene misiones y tiene un papel más dinámico.

Por último, como se esbozó en la introducción, se deja entrever el papel que jugó la transformación política de esta zona, al desgajarse en 1613 la Provincia de Alemania Superior, para volver a unirse.

EL CARMELO EN AUSTRIA Y EN LA PROVINCIA DE ALEMANIA SUPERIOR EN EL SIGLO XVII

En este siglo Austria, al igual que gran parte de Europa, se vio inmersa en la Guerra de los Treinta Años (1618-48), que acabaría con la derrota de España, Austria y sus aliados ante Francia, Suecia y Holanda. Los tratados que concluyeron esta guerra (Paces de Münster y Osnnabruck) establecieron la tolerancia religiosa en los diferentes estados, a la par que cesiones territoriales.

La guerra concluyó en 1648, como queda dicho. Para entonces los Carmelitas descalzos ya se habían establecido en Viena y Praga y habían realizado fundaciones. Al igual que en los Países Bajos, fueron introducidos por el emperador, en este caso. Fue Gabriel de la Anunciación el que se encargó de la reforma de Alemania Superior, donde se incluye Austria. Llegó a Praga a finales de 1649.

Como se contó, Praga sufrió las alteraciones de la guerra, lo que causó la muerte y huída de religiosos y la destrucción de conventos. Esto dio lugar a un relajamiento moral muy grande, que arregló Gabriel de la Anunciación, implantando la vida reformada. Se fundarían dos casas: Plan (1666) y Rakonice (residencia, 1669-1706).

Levantó de nuevo el convento de Viena. Para ello compró una propiedad en 1660 en un suburbio. No obstante, en el asedio turco de 1683, ardió. Fue nuevamente restaurado por Leopoldo I.

Silesia, hoy perteneciente a Polonia, en esta época dependía de Austria. Había perdido la única fundación que ahí había, la de Striegau, tras las guerras de religión. Fue reconstruida nuevamente en 1658, siendo Avertano de San Elías comisionado por la Provincia para la restauración de dicho convento. La reconstrucción fue posible gracias a Juan Adam, barón de Garnier (1613-80), quien además colaboró en una fundación en Grosstrenz (1677). En un capítulo se establecería un noviciado en Grosstrenz para Silesia. En 1685, los carmelitas compraron para una fundación el antiguo castillo del duque Enrique X en Freistadt. Además, con los bienes que legó Garnier, fue posible realizar una fundación en Wohlau (1712).

Tras la victoria sobre los turcos, se ocupó Hungría y Transilvania. Esto permitió a los carmelitas regresar a Budapest en 1686 y realizar una segunda fundación en Stuhlweissenburg (1688).

Estas fundaciones demuestran la gran vitalidad de la Orden en este siglo. La provincia fue acabada de reformar en 1660, al ser implantada la Stricta observancia.

En este caso se ha visto la diferencia con la provincia de Alemania Inferior: la existencia de un Estado importante, el Imperio Austríaco, dotó de medios a la Orden para llevar a cabo su reforma y nuevas fundaciones, algunas de ellas en territorios conquistados a los turcos. Esta era una muestra de la política religiosa de la monarquía austríaca. Esta expansión del Carmelo no proseguirá tras la Guerra de Sucesión por la razón de que en los territorios que adquiera (Nápoles y los Países Bajos Españoles) ya estaba presente el Carmelo.

LA ORDEN DEL CARMEN EN LOS PAÍSES BAJOS EN EL SIGLO XVII

Ya se comentaron los problemas que atravesó la Orden por la Reforma Protestante en el siglo XVI, debido al relajamiento de la misma, a problemas políticos, etc. Este ambiente de deterioro motivó la respuesta de la Orden reformándola, bien como hizo Santa Teresa, bien como hizo Rossi, restableciendo la autoridad en la misma.

Aunque el padre de la reforma en Bélgica fue Francisco Potel, merece la pena mencionar a Gracián y sus intentos de renovación espiritual. Había entrado en la Orden en 1595, fue expulsado de los descalzos, y marchó a Flandes como confesor del marqués de Guadalete, embajador en Flandes. Escribió obras como Della disciplina regolare. Se preocupó por realizar la reforma de los Calzados, y así, en 1611 acompañó a Limelette en la visita del monasterio de Vilvoorde, quedando muy edificado de la munidad flamenca que ahí residía.

La reforma propiamente dicha se inició con Francisco Potel (m. 1613). Fue elegido provincial en el capítulo de 1603, y en 1608 fue designado prior de su convento natal de Arras, donde introdujo la reforma. A continuación se reformó Aalst.

Era prior en Aalst, desde 1611, Miguel Beytius. Pertenecieron a esta comunidad Josse van Assche y Pedro Wasteels (m. 1658). Wasteels pasó por Turena para estudiar el espíritu de la reforma y traerla a su provincia, algo que pudo hacer cuando llegó a ser prior de Aalst y Gante y provincial (1630-1633).

Otro intento de reforma fue el realizado en Valenciennes en 1621. Cinco frailes de ese monasterio se comprometieron a vivir una vida espiritual más estricta. Uno de ellos, Marcos Caffeau, fue elegido prior ese año, y sustituido en 1626 por Juan Bavay. Contaron con el apoyo de las autoridades civiles y eclesiásticas, de Isabel Clara Eugenia y de Hermann, obispo de Arras. Pese a las buenas intenciones, hubo conflictos con el color de hábito: habían adoptado el marrón pero se les acabó prohibiendo este hábito pues se asemejaba al de los descalzos.

Otro centro importante de reforma fue Gante. La reforma fue llevada a cabo por Martín de Hooghe. En 1615 fue destinado al convento reformado de Aalst, y tres años después fue prior en Gante, donde implantó la reforma, contando con el apoyo de Isabel Clara Eugenia y de Jacob Boonen, antes obispo de Gante y en el momento arzobispo de Manilas. Asimismo contó con el apoyo de Livino Turf, conocido como Livino de la Santísima Trinidad.

En 1630, la Provincia Belga adquirió de la Provincia de Alemania Inferior sus conventos en Bravante: Bruselas, Arlon, Malinas, Gelderen, Tienen, Enghien, Geraerdsbergen, Amberes y Lovaina, junto a los monasterios de monjas de Gelderen y de Vilvoorde. Poco después se hicieron fundaciones en Bonne Esperance (1633) y Douai (1636).

Finalmente, con la reforma de Malinas en 1652, concluía la renovación de la Provincia. Así, la Provincia belga fue una de las provincias más florecientes de la Orden. Sin embargo, por la complejidad cultural y lingüística de esta zona, los belgas de habla flamenca y francesa pidieron la división al capítulo general de 1660. Jerónimo Ari, prior general, creó las provincias flanco-belga (flamenca) y galo-belga el 19 de abril de 1663.

El primer capítulo de la provincia galo-belga lo celebraron en 1667 los conventos de Valenciennes, Marlon, Marche, Bruguelette, Bonne Espérance, Douai, Saint-Anne-Sur-Sambre, Wavre, y Mons. Esta Provincia crecería con casas en Longwy (1670), Willies (1676), Lille (1679), Nivelles (1679), Saint Laurent (1681) y Trélon (1706).

Por el Tratado de Nimega de 1678, la Provincia galo-belga quedó reducida. A petición de Luís XIV, Tarataglia declaró que la provincia galo-belga era una provincia de Francia y la separó de sus casas de los Países Bajos españoles el 13 de julio de 1680. Estas casas se convirtieron en el vicariato valón-belga y en 1683 celebraron su primera congregación, en la que estuvieron representados los conventos de Bruguelette, Mons, Wavre y Nivelelles. Posteriormente el vicariato adquiriría La Sabe, Arlon, Marche, Sainte-Anne-Sur-Sambre y Williers.

La provincia flanco-belga contribuyó a la reforma de la Provincia de Alemania Superior, y la Provincia galo-belga tuvo un papel importante en la reforma de la Provincia de Polonia.

Por último, conviene citar a una figura del Carmelo flamenco de este periodo. Fue la terciaria María Petyt (Petijt, 1623-1677). Conoció al carmelita Miguel de San Agustín, quien escribió algunas experiencias de su dirigida en un pequeño volumen sobre la vida mareiforme y mariana. Supuso una aportación importante a la mística.

En este apartado se ha visto cómo se reformó la Orden en los Países Bajos, al igual que en Austria. Esto apoyaría la idea del papel que jugó la monarquía de los Austrias apoyando la renovación de la Orden. También de qué manera la influyeron aspectos lingüístico-culturales, hasta el punto de crear dos nuevas provincias. Esto encajaría dentro del proceso evolutivo de la configuración de los estados modernos: no se puede hablar de nación, pero sí de unidad cultural, que sentaría las bases de los futuros nacionalismos. Asimismo, esto se observa en cómo la afectó el crecimiento de Francia como reino, siendo integrada la provincia galo-belga en dicha monarquía. La Guerra de Sucesión española sería un paso más en este proceso, pasando a depender de la monarquía Austríaca.

EL CARMELO EN AUSTRIA DURANTE EL SIGLO XVIII

Como consecuencia de la Guerra de Sucesión Española y los acuerdos de Utrecht y Rastadt, Austria adquirió parte del norte de Italia y los Países Bajos Españoles, con lo cual, en este apartado se verá una gran diversidad de territorios. Asimismo, como consecuencia de los Repartos de Polonia, Austria adquirirá las casas de la Orden del Carmen de Polonia.

Debido a cambios internos del Imperio Austriaco, emergiendo una mayor autonomía política, la Orden carmelita experimentó una serie de divisiones. Así, en 1731, el Papa Clemente XII erigió en Provincia los conventos de Bohemia, Hungría y Austria. Esto suponía que ya no dependerían de la Provincia Alemana Superior. La nueva Provincia aparece con distintos nombres (Bohemia o Austria) pero es la misma entidad territorial.

Tras pérdida de Silesia por parte de Austria, que pasó a manos de Prusia, reino protestante, los conventos de esta región fueron separados de la Provincia de Austria, creándose así un nuevo vicariato en 1745, compuesto por las cuatro casas que ahí disponían: Striegau, Grosstrenz, Freistadt y Wohlau. Para intentar evitar injerencias en lo religioso, el papa Benedicto XIV, el 1 de agosto de 1748, establecía que los aspirantes a la vida religiosa en el ducado de Silesia se presentaran antes al obispo de Breslau. Esto no impidió que Federico II estableciese la edad mínima de 22 años para entrar en el noviciado.Este vicariato perduraría hasta el siglo XIX, no sufriría la política regalista que padeció la Orden en el Imperio Austríaco.

Hacia 1770 la Provincia de Bohemia tenía conventos en Viena, Praga, Lienz, Budapest, Voitsberg, Chiesch, Zedlitzdorf y Szekesfehervar, con 202 miembros.

En 1772, después del primer reparto de Polonia, gran parte de las casas carmelitas polacas pasaron a Austria, especialmente en Galitzia: Lwów (Carmen Mayor), Lwów (San Martín), Jaslo (Provincia de Polonia Menor), Husaków, Kochawina, Drohobycz (Provincia de Polonia Mayor), Trembowla, Bolszowce, Rozdól, Sasiadowice (Provincia de Polonia Menor).

Estas nuevas casas también sufrieron la política religiosa de José II: por ejemplo, la casa e iglesia principal de la Orden en Lwów fue suprimida en 1789, entregándosele, en compensación, el convento de los descalzos dedicado a San Miguel. Se observa que llevó esta política en todos los dominios del Imperio.

Un reto al que se tuvo que enfrentar la Orden fue al de las políticas regalistas, del mismo modo que pasó en Francia y Nápoles. La emperatriz María Teresa había fijado en 1770 en 24 años la edad mínima para profesar, a la vez que abolió las prisiones conventuales y prohibió que los religiosos abandonaran sus conventos por largos períodos. Su última prohibición fue la administración de parroquias por los religiosos.

José II por medio de un edicto suprimió la Provincia de Bohemia-Austria-Hungría con todos sus religiosos. Esta fue la causa de que los religiosos tuviesen que abandonar el convento de Praga donde se veneraba al Niño Jesús, con la incautación de la biblioteca y de otros bienes. Esto supuso que decayese el culto al Niño Jesús de Praga. Esto sucedió también en los santuarios del Niño Jesús ya mencionados. La marcha de los carmelitas puede señalarse como una de las principales causas de que su culto decayese.

Esta tendencia política también se realizó en los Países Bajos, del mismo modo que se hizo en los antiguos territorios polacos: por medio de un decreto de 28 de noviembre de 1781 se crea la Provincia austrobelga, uniendo la provincia flamenca con el vicariato valón, y declarándola independiente de sus superiores extranjeros. Por esta prohibición, desaparecen Boxmeer y Gelderen, pasando a depender Gelderen de la Provincia Alemana Inferior. Pudieron seguir existiendo, no así Brujas y Lovaina, dependientes de la Provincia flamenca.

El 6 de mayo de 1786, a imitación del rey Luís XVI, ordenó a los carmelitas belgas la redacción de unas constituciones, creando un orden nacional. Para este año, la

Provincia Flandro-belga tenía las siguientes casas: Malinas, Bruselas, Ypres, Brujas, Gante, Tienen, Aalst, Enghien, Geraerdsbergen, Amberes, Lovaina, Termuylen, Bottleaer. El vicariato Valo-belga permaneció como antes: Arlon, Marche, Brugelette, Saint-Anne-sur-Sambre, Wavre, Mons, Nivelles, Williers, La Sabe.

A la muerte del emperador, en 1790, los flamencos y valones continuaron gestionando por separado sus asuntos, de modo que no parece que esta política tuviese aquí el mismo éxito que en Italia del Norte o en Francia, donde también se realizó.

Sí se vieron más afectados por la Revolución francesa, pues fueron de las primeras anexiones de la República francesa. Por esta razón, hubo religiosos que fueron encarcelados por diferentes motivos. Entre ellos, cabría citar a Próspero Lorente, Bertoldo Clootre, Ambrosio Mateo Zalen, Esteban Cornil, Juan Lucas, Carlos Linden, Pedro Guillermo Geerts, Luís de San Urbano, Eduardo de San Francisco van Tielburg, Bonifacio Adriano de Roose, Serafín Bleron y Carlos de San Cornelio. Las tropas de Napoleón también entraron en el Imperio Austríaco, pero a excepción de la costa dálmata y del Tirol, donde sí había un convento carmelita, no se anexionaron el Estado, con lo cual los carmelitas que había en Austria no pasaron la misma suerte que los de España, Italia o Bélgica, países que sí fueron ocupados, excepto los del Tirol.

Sobre los conventos del vicariato de Silesia (Freistadt, Grosstrenz, Striegau y Wohlau) conviene decir que sucumbieron durante la época de Napoleón. Gosstrenz desapareció en 1810.

La política regalista no fue sólo un producto austríaco, sino general, en toda Europa. Monarquías como las de los los Borbones también la llevaron a cabo en sus territorios. Fue un paso más para la implantación de la monarquía absoluta sobre sus dominios. La Revolución Francesa y lo que ella supuso detendría esta evolución del Estado, al llegar el final de la lógica de las monarquías absolutas, apareciendo la idea del Estado-Nación en Francia, de la soberanía nacional, y de los principios liberales. Estos nuevos planteamientos afectarán a la Orden del Carmen en otros aspectos, pero esto se queda para nuevos estudios.

CONCLUSIÓN

A modo de conclusión, pueden verse las características de esta zona: una gran complejidad cultural, no sólo por la convivencia de distintas religiones sino también lenguas, que fueron uno de los motivos de división de una Provincia, en este caso la de Bélgica.

Otra dificultad era la política, al ser una zona de conflictos: contra los holandeses primero, luego contra los franceses. Esto continuaría en la centuria siguiente, con motivo de la Guerra de Sucesión Española y la adquisición, por parte de Austria, de esta zona, lo que supondría, como se ha visto, la administración de diferentes Provincias separadas geográficamente que se situaban dentro del Imperio Austríaco.

Asimismo, otra más era la forma en que estaba dividida la Orden: en Provincias. Como se ha visto, inicialmente los Países Bajos dependían de las Provincias de Francia y de Alemania Inferior. Luego la Provincia de los Países Bajos españoles se divide en dos, por las lenguas, pasando a depender una parte de una de ellas a Francia.

La implantación de los estados modernos y las primeras identidades territoriales y del luteranismo supusieron un duro revés para la Orden. Unos ejemplos son el caso danés y sajón, no obstante que en Dinamarca la Orden tuvo un foco de cultura significativo. La existencia de estados fuertes en Austria y Bélgica supuso una

importante ayuda para el desarrollo y pervivencia de la Orden. Sin embargo, cabe pensar, viendo la pervivencia de la Orden en la Provincia de Alemania Superior, donde esto no sucedió, que es posible que sin esas ayudas se hubiera podido desarrollar, eso sí, de manera más lenta.

La política regalista y la Ilustración supusieron una prueba más para la Orden. A medio plazo supuso la pérdida de mucha de la influencia de la que con anterioridad habían gozado, y ya en el siglo XIX, la pérdida de muchos bienes debido a las transformaciones sociales y políticas.

Las sucesivas Reformas muestran los esfuerzos por reafirmar la vida de fe. Un gran impulso fue la Reforma de Turenne, que surgió en el siglo XVII en Francia y se fue difundiendo dentro de la Orden.

Asimismo, la Contrarreforma supuso otra dificultad más: la aparición y difusión de la Reforma Teresiana. Esta otra Reforma será contemporánea, y de hecho convivirán ambas órdenes en las mismas áreas geográficas. Tenían su propia administración, pero la coexistencia supone roces y dificultades de las que no se vieron libres.

Por último, la Revolución Francesa supuso un cambio total en la manera de entender el Estado y la Sociedad. Y la Orden del Carmen no se vio libre de esta ruptura. Pero esto se queda para un nuevo estudio.

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  • HERMEKEN DE KEMPIS, Tomás. Imitación de Cristo. Estudio preliminar, versión y notas, según el manuscrito original de Bruselas, por León E. Sansegundo. Barcelona: Editorial Regina, 2000.
  • HERMEKEN DE KEMPIS, Tomás. La imitación de María. Barcelona: Editorial Regina, 1994.
  • HUIZINGA, Johan. Erasmo (Volumen primero). Prólogo José Manuel Moran. Introducción Lucien Febvre. Barcelona: Salvat, 1987.
  • MARTÍNEZ CARRETERO, Ismael, O. Carmelita. Figuras del Carmelo: Maestros espirituales. Testigos. Fundadores. Roma: Ediciones Carmelitas, 2005.
  • MARTÍNEZ, Ismael, O.Carm. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen VI: Figuras del Carmelo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1996.
  • O’ DONELL, Christopher, Carmelita. Una presencia amorosa amorosa: María y el Carmelo. Madrid: Ediciones Carmelitas, 2006.
  • PINEL, Doña María. Retablo de Carmelitas. Edición preparada por el Dr. Nicolás González. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1981.
  • SAN BARTOLOMÉ, Ana de, Beata. Obras completas. Edición preparada por Julián Urkiza. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1999.
  • SANCHO FERMÍN, Francisco Javier, OCD. Edith Stein. Modelo y maestra de espiritualidad. En la escuela del Carmelo Teresiano. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 1998.
  • SMET, Joaquín. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen II: Las Reformas. En busca de la autenticidad (1563-1750) Traducción y preparación de la edición española por Antonio Ruíz Molina, O. Carm. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1990.
  • TORROBA BERNALDO DE QUIRÓS, Felipe. El Camino de Santiago: Retablo estelar del Apóstol. Oviedo: GEA, 1993.

Footnotes

  1. Disponible en http://cnx.org/content/m35752/latest/
  2. TORROBA BERNALDO DE QUIRÓS, Felipe. El Camino de Santiago: Retablo estelar del Apóstol. Oviedo: GEA, 1993. p. 98
  3. GRIGNION DE MONFORT, San Luís. Obras. Edición preparada por Luís Salaün Perrot. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1984. p. 406-411
  4. De patronatu 8-SpecC 2:405, n. 1614
  5. Ibidem, 1:2- SpecC 2:378, n. 1534
  6. Ibidem, 4:2-SpecC 393, n. 1585
  7. Mater igitur et Patrona Carmeli et Carmelitarum”. De patronatu 4:2 –SpecC 2:392, n. 1548; Inclyta Dei Genetrix Maria patrona Carmeli praeclarissima”. Ibidem, 5:1-SpecC 394, n.1590.
  8. Para un estudio más detallado de este aspecto mariano véase en Santos del Carmelo, Santa María del Monte Carmelo, pp. 153-189.
  9. JESÚS, Santa Teresa de. Camino de perfección. Madrid: San Pablo, 2008. p. 51
  10. SMET, Joaquín, O. Carm. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen II: Las reformas. En busca de la autenticidad (1563-1750). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1990, p. 215.
  11. JESÚS, Santa Teresa de. Camino de perfección. Madrid: San Pablo, 2008. p. 51
  12. SAN BARTOLOMÉ, Beata Ana de. Obras completas. Carta 123. Pp 998-999

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