Skip to content Skip to navigation

OpenStax-CNX

You are here: Home » Content » EL CARMELO CALZADO ITALIANO: DESDE SUS ORÍGENES HASTA EL FINAL DE LA EDAD MODERNA.

Navigation

Recently Viewed

This feature requires Javascript to be enabled.
 

EL CARMELO CALZADO ITALIANO: DESDE SUS ORÍGENES HASTA EL FINAL DE LA EDAD MODERNA.

Module by: gonzalo rato leguina. E-mail the author

Summary: Se presenta un estudio sobre la Orden del Carmen Calzada en Italia desde su aparición en el siglo XIII hasta finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Se analizan las principales figuras, sus aportaciones al Renacimiento y las reformas llevadas a cabo en la Orden en algunas provincias y sus resultados.

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL CARMELO ITALIANO DESDE SUS ORÍGENES HASTA EL FINAL DE LA EDAD MODERNA.

Gonzalo de Rato Leguina

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este estudio es ofrecer un esbozo a la historia de la Orden Carmelita en Italia durante la Edad Moderna. Se ha elegido este ámbito geográfico por la gran riqueza espiritual de Italia a lo largo de la Historia: desde la predicación y martirio de San Pedro y San Pablo en Roma, pasando por el célebre éxtasis de Ostia de Santa Mónica y San Agustín, contemplando la obra silenciosa, pero no por ello interrumpida de San Benito, tras leer la carta de San Bruno a Raúl donde describía Italia como una tierra que invita a la contemplación, contemplando la figura de San Francisco de Asís, conocido como Alter Christus, y de Santa Clara, con la gran defensa de la Iglesia Católica en medio del cisma de Occidente por Santa Catalina de Siena, y con otros ejemplos, como San Luís Gonzaga, San Alfonso Mª de Ligorio, y otras figuras que no por ser omitidas dejan de ser notables, demuestran la riqueza espiritual de Italia.

Se ha elegido la Orden del Carmen por su naturaleza de contemplativos y por el gran papel que desempeñaron en la Edad Moderna en defensa del catolicismo. La elección de este período histórico es porque es un período muy complejo: con sus avances en el terreno humanístico y científico, con el asentamiento de los estados-nacionales, y por otro lado la pugna entre concepciones del mundo opuestas. En Este estudio se intentará mostrar cómo esto afectó a la Orden del Carmen en Italia, pero no la organización de la Orden, pues esto pertenece a otro estudio por su amplitud.

Por esta temática, este estudio se integra en la línea de investigación de grupo de investigación de Historia Moderna de la Universidad de Alcalá de Henares, Confesionalización y Protonacionalismo europeo, dirigido por el Profesor José Ignacio Ruiz Rodríguez, a quien el autor desea transmitir sus agradecimientos por la formación recibida de él.

PRIMERAS FIGURAS DEL CARMELO ITALIANO

La Orden del Carmen es de las primeras de la Iglesia. Aunque su regla es del siglo XII, dada por San Alberto de Jerusalén, se conoce la existencia de eremitas en el Monte Carmelo, bajo la advocación de la Virgen María1. Asimismo, se identificaban con el Profeta Elías2. Con la derrota de los cruzados, esta Orden tendrá que marchar a Europa y cambiar de modo de organización.

En 1330 ya hay constancia de la presencia de la Orden en los territorios que actualmente componen Italia. Se organizaba en provincias:

  • La Provincia de Nápoles cuenta con las siguientes casas: Capua, Aversa, Nápoles, Grottaminarda, Bagnoli y Altavilla.
  • La Provincia de Sicilia.
  • La Provincia Romana contaba con Sena, Verona, San Juliano, San Martín, Perusa, Orvieto, Arezzo y Roccastrada.
  • La Provincia Toscana comprendía las siguientes casas: Pisa, Florencia, Lucca, Pistoya, Prato, Montecatini y La Selve.
  • La Provincia de Lombardía contaba con las siguientes casas: Brescia, Bérgamo, Regio, Melegnano, Basignano, Génova, Milán, Pavía, Cremona, Vercelli, Parma, Bresscia, Bérgamo y Piacenza.
  • La Provincia de Bolonia había fundado las siguientes casas: Forlí, Fusina, Gaibanella, Vicenza y Lugo.

El primer santo carmelita italiano del que hay noticia es de Alberto de Sicilia: no está claro si nació en Trípoli o Monte de Trápani, Erice. Ingresó muy joven en el Carmelo de Trápani, de donde fue enviado por sus superiores a Messina. Fue un gran predicador, y llegó a ser provincial de los carmelitas en Sicilia. Murió en Messina hacia 1307, según afirma J. B. Lezana, O. Carm.

De este primer período es también San Ángelo Mártir: procedía del monte Carmelo, venía con otros compañeros y fue muerto en Licata, Sicilia, en la primera mitad del siglo XIII. Se levantó una iglesia en su honor en el mismo lugar de su muerte. Sería muy venerado durante el siglo XIV tras la divulgación de su Vida por un cierto Enoc, quien afirmaba que era carmelita.

Contemporáneo a San Ángelo es San Adrés Corsini: nació en Florencia a comienzos del s. XIV, fue de los primeros religiosos del convento de Florencia, tal como menciona un documento de 1338. En 1348 acudió al capítulo general de la Orden, celebrado en Metz, Francia, y se le designó superior de la provincia toscaza, cargo que desempeñó hasta 1350, cuando se le nombró obispo de Fiésole por Clemente VI. En esta época la peste negra causó estragos por Italia, pero ello no supuso que se parasen las obras de la iglesia del Carmen.

Como obispo, quiso estar junto a su comunidad, y por ello abandonó la costumbre de que los obispos de Fiésole residiesen en Florencia. Así, residió en su palacio episcopal de Fiésole, que estaba en relativo abandono por dicha razón. Por diferentes medios, trató de reformar la vida religiosa de su comunidad: luchando contra el relajamiento de los religiosos, fundando una Hermandad que contribuyese a la formación moral de éstos, restauró la catedral y otras iglesias, entre ellas la de Santa María in Campo, en Florencia, fundó un monasterio que se llamó de las Ermitañas de Santa María del Fiore o de Lapo, entre otras cosas. Murió el 6 de enero de 1374 ó 73, según el cómputo florentino.

Otra figura de especial interés es la del beato Ángel Mazzinghi. Era hijo de Agustín Mazzinghi, y vivía en Florencia. Nació hacia 1386. Hacia 1413 profesó y fue el primer hijo de la “observancia de las Selvas”, la reforma iniciada entre los carmelitas del mismo convento, en Signa, y que se integraría en la Congregación Mantuana. Fue predicador y prior en los años 1419-30 y 1437. Murió en 1438.

De este primer período pueden deducirse las siguientes conclusiones: la Orden del Carmen se implantó con rapidez en Italia, posiblemente con más fuerza por la zona meridional, como atestigua la figura de San Alberto, para pasar al norte. También conviene destacar la vitalidad de esa orden, que trató de realizar reformas, bien por personas concretas, bien por un convento determinado.

EL CARMELO ITALIANO DURANTE EL RENACIMIENTO

Por la complejidad de este período histórico se ha optado por analizar en este apartado las aportaciones de esta Orden al Humanismo y al Renacimiento, para abordar en otro el papel desempeñado en la Contrarreforma: cómo llegó la Reforma de la Orden a Italia, bajo qué circunstancias, etc.

Aunque el carácter de esta Orden es contemplativo, no quiere decir que no desarrollase una cultura que diese a conocer en la sociedad de ese momento. Un ejemplo se observa en la figura de San Andrés Corsini, a quien el carmelita Piero del Castagno le dedicó una Vita, y en 1440 le dedicó un panegírico. Esta obra, ampliada con otros pormenores estaba en un manuscrito de Juan Gielemans (m. 1484). Fue editada por L. Surio, De probatis SS. Historis.

Una prueba del carácter popular de este santo fue la victoria de Anghiari, tras una procesión a su tumba. Esta victoria adquirió un carácter religioso. Así, el Ayuntamiento de Florencia estableció que el segundo domingo de junio los Señores y los Seis de la Mercancía con los Capitanes de las Artes acudiesen a la iglesia del Carmen a venerar el cuerpo del beato Andrés. Entre 1465 y 1466 la Señoría hizo gestiones para que Roma le canonizase, algo que tuvo lugar en 1629.

Otro ejemplo de esta aportación fue el caso de San Alberto de Sicilia: está representado en una xilografía alemana del siglo XV, junto con San Ángel, a los lados de la Virgen, Sta. Ana y el Niño. Este mismo motivo tomó Filippo Lippi en una pintura de la colección Trivulzio, donde hay figuras de ángeles.

De esta época, el siglo XV, merecen citarse la beata Arcángela Girlani, Bartolomé Fanti, la beata Juana Scopelli, Luís Rabatà, el beato Ludovico Morbioli y sobre todo, el beato Bautista Spagnoli, “el Mantuano”, por sus aportaciones al Humanismo gracias a su amistad con humanistas de la época. Nació en 1447, hijo de Pedro Modover, que era español y de Constanza Maggi, de Brescia. En 1464 profesó en la Congregación Mantuana de la Orden Carmelita en Ferrara. Destacó en sus estudios, consiguiendo el título de maestro en teología en 1475, en la Universidad de Bolonia.

En 1471 fue prior en Parma y en 1479 en Mantua. En 1483 fue icario general de la Congregación, y en 1513 fue elegido prior general de toda la orden. En ese mismo año participó en el V Concilio de Letrán, y en 1515 León X le envió a mediar entre el rey de Francia y el duque de Milán.

Su obra literaria fue muy grande. Compuso la Apología pro Ordine Carmelitarum, dedicó poemas en honor de los papas Inocencio VIII, Julio II y León X, y una obra en la que animaba a los reyes cristianos a unirse contra los musulmanes, la Obiurgato cum exhortatione ad capienda arma contra infideles, ad reges et principes cristianos.

Asimismo dedicó obras a Italia, con motivo de las diferentes alteraciones políticas que ocurrían: prueba de ello son sus versos Pro pacata Italia post bellum ferrariense, In Roma bellis tumultuantem, De bello veneto commentariolus, Trophaeum pro Gallis expulsis pro Duce Mantuae, y el De calamitatibus temporum. Estas obras demuestran sus preocupaciones por las circunstancias políticas.

La amistad que mantuvo con Juan Pico de la Mirandola, Pomponio Leto, Gioviano Pontano, Felipe Beroaldo, Andrés Mantenga y a otros personajes es un signo de su prestigio en el mundo cultural. Como aportación al Humanismo merece la pena citar su obra Bucolica seu adolescentia in decem aeglogas divisa, por la cual sus contemporáneos le denominaron el Virgilio cristiano.

Compuso el diálogo De vita beata. En honor de la Virgen escribió varias odas y un poema, la Parthenices Mariana, que tuvo gran difusión por Europa, con quince ediciones en el siglo XV y cincuenta en el XVI. Esta obra, junto con el De sacris diebus constituye una muestra de su piedad religiosa.

Preocupado por la corrupción del clero y del pueblo, reflejó sus deseos reformadores en su obra literaria, como la égloga De moribus curiae romanae y con un agresivo discurso pronunciado en la basílica vaticana en 1489, ante Inocencio VIII y los cardenales.

Murió en 1516 en Mantua.

La beata Juana Scopelli nació en Regio en 1428. Se hizo beata carmelita, viviendo en su casa. Al quedarse huérfana se fue a vivir con una mujer piadosa en 1458, que pensaba fundar un monasterio. Juana la apoyó, y poco a poco se fue creando una comunidad. Con apoyo del obispo Felipe Zoboli obtuvo la iglesia de los Hermanos Humillados para el monasterio, que tomó el nombre de Santa María del Popolo. La nueva comunidad pasó a depender de la Congregación Mantuana. El nuevo monasterio pasó a ser conocido como el de las Hermanas Blancas.

Con Juana entraron 22 hermanas. Su comienzo como comunidad fue difícil debido a la falta de tradición de esta Orden, que se estaba implantando de modo reciente. No obstante, el monasterio fue un lugar de oración muy intenso. Fue de este modo que al poco de morir, en 1491, se comenzó a recoger información sobre su vida a los pocos años de su muerte.

Otra fundadora muy importante fue la beata Arcángela Girlani. Nació entre 1460 y 1464. Entró en el monasterio de Parma, dependiente de la Reforma Mantuana. Era el convento de Santa María Magdalena. No entró sola, sino con sus otras dos hermanas.

Gozó de gran fama, siendo conocida por los marqueses Francisco de Gonzaga e Isabel del Este, que querían fundar monasterios para muchachas nobles en Mantua. Así, apoyada por los marqueses Francisco de Gonzaga e Isabel del Este, y con el permiso de Inocencio VIII fundó el convento de Santa María del Paraíso, siendo ella su superiora. Fue inaugurado el 18 de febrero de 1491. Entraron en el nuevo convento las siguientes hermanas: Isabel Bigarri, Leonora Bonati dei Gorni, Benedetta Agnelli, Maura Broglio, María Spadini, Incolaza Beccagruti, Chiara Agnelli y Giovanna de´Medici.

Finalmente murió en 1495, tras ejercer una gran labor en el monasterio.

Otro hermano que destacó notablemente fue el beato Jacobino de Crevacuore (1438-1508). Fue portero del convento de Vercelli. Destacó por su gran caridad, gozando de fama de santidad.

Por el período que se analiza, conviene estudiar más a fondo las vinculaciones de la Orden del Carmen con el Renacimiento. Por el papel de los Médicis como mecenas del Renacimiento, se comienza hablando de esta Orden en Florencia. Los años durante los cuales los Médicis gobernaron la ciudad florentina fueron ls más prósperos para el Carmelo de esta ciudad. Debido a que el Papa Eugenio IV entre 1434 y 1436 hubo de refugiarse den Florencia, enviaba limosnas al convento, residiendo en el mismo la curia pontificia. Eso mismo volvió a suceder durante el Concilio de Florencia, entre 1439 y 1443, que intentó unir a las Iglesias Católicas y Ortodoxas.

Entre las cofradías que se crearon en el Carmen estaba la Compañía de las Alabanzas de Santa Inés, que integraba a personas de origen humilde y alto, como la aristocracia florentina, con Cosme I, miembros de la familia Médicis, artistas como Masolino, Piero del Massaio, Giovanni de Francesco, Poccetti y Filippo Lippi, que por la riqueza de su obra se merece un estudio aparte.

Como ejemplos de aportación al arte, merecen citarse los libros corales del Carmen, once ricos volúmenes con miniaturas, conservados en el Museo de San Marcos de Florencia, constituyen ejemplos de iluminación florentina. Se han identificado a dos carmelitas entre los artistas: Miguel del Bosco del Panzano y y Francisco di Lambertuccio. En la primera mitad del siglo XV continuó floreciendo en el Carmen una escuela de miniaturistas, dirigida por Enrique de Alemania. Otro autor fue Bartolomé di Fruosino.

Antes se comentó la vinculación de artistas con las Orden. Ejemplo de aportaciones fueron la de Masolino en la capilla Brancacci, dedicada a San Pedro. En 1425 Masolino comenzó a pintar escenas de la vida de San Pedro. En 1427 se le unió Massaccio. Obras que dejaron en esta capilla: Masolino la Curación del Paralítico y la Resurrección de Tabitha. Massaccio el Pago del Tributo. En 1428, cuando había empezado la Resurrección del Hijo de Teófilo, Massaccio fue llamado a Roma. La decoración de la capilla sería finalizada por Filipino, el hijo de Filippo Lippi, entre 1484.

Aparte de Bautista Spagnoli, ¿hubo más humanistas vinculados al Carmen? Sí, merece la pena destacar a Juan Andrés Ferabos de Verona. Fue un poeta laureado, tradujo al italiano la versión latina realizada por Francisco Aretino de las Cartas de Phalaris.

Otro humanista importante fue Juan Crastone de Piacenza, que destacó en el estudio del griego. Sus obras, publicadas en colaboración con Bonus Accursius, incluyen su Lexicon secundum alphabetum, aparecido en Milán antes de 1478, modelo de estudio para la filología helénica. Asimismo, tradujo la gramática de Constantino Láscaris, Compendium octo orationis partium (Milán 1480). También publicó un Salterio donde aparecían el latín y el griego (Milán 1431).

En el estudio de las antigüedades romanas está la figura de Miguel Fabricio Ferrarini, perteneciente al convento de Regio Emilia de la Congregación de Mantua. Elaboró una colección de antiguas inscripciones, que sería muy consultada por estudiosos. Además, escribió una obra sobre De Notis, de Probus, una explicación de abreviaturas romanas, Significatio litterarum antiquarum Valeri Probi. Fue impresa por Boninus de Boninis en 1486 en Brescia o Bolonia.

En esta época destacan dos aspectos de la Orden: por un lado, las fundadoras de monasterios, con un gran impulso de vida interior, al igual que sucedía en los Países Bajos. Por otro, cómo esta Orden contribuyó al Humanismo, tanto en aspectos artísticos por la presencia de artistas en la misma, como por los humanistas que se han estudiado.

LA ACTUACIÓN DEL CARMELO ITALIANO EN LA CONTRARREFORMA

En este apartado se estudiará cómo actuó esta Orden en Italia durante la Contrarreforma: se estudiará la reforma de la Orden, quiénes fueron sus protagonistas principales, qué influencia desempeñó en la sociedad de este período y cómo lo hizo.

En este período, el escenario de los principales acontecimientos será España, con la Reforma de Santa Teresa de Jesús dentro del Carmelo, que se extenderá en la centuria siguiente a Francia por medio de la beata Ana de San Bartolomé y a su vez a los Países Bajos, y también por Italia, ya a finales del siglo XVI. En el caso de la Orden del Carmen, Francia será la gran protagonista por la reforma de Turénne, que se extenderá por Europa con gran éxito.

Así, aunque Italia seguirá siendo un escenario importante, por estar situada en ella los Estados Pontificios y Trento, donde se celebró el Concilio que restableció la autoridad de la Iglesia Católica en el ámbito católico, estableciendo los dogmas de fe, corrigiendo abusos en la vida religiosa, etc., perderá papel en beneficio a España y Francia, ya en el siglo XVII.

Abordar todo este período cronológico se hace muy arduo por la riqueza espiritual de la Orden, sus reformas, similares a las que llevó a cabo en Francia, Bélgica, etc., y con los personajes que las llevaron a cabo, que de por sí merecerían un apartado.

La idea de renovación de la Iglesia, en concreto, de la Orden del Carmen, ¿se llevó a cabo en Italia, del mismo modo que se hizo en Francia o en Alemania? Sí, prueba de ello fueron los intentos de reformas emprendidas en Sicilia, Nápoles y Piamonte. Finalmente no reformaron las provincias, sino que crearon otras nuevas.

La reforma emprendida en Sicilia fue iniciada por Desiderio Placa, doctor en teología. Llegó a ser provincial en 1592, y en el capítulo general del año siguiente conoció a los frailes descalzos que habían venido de España para obtener su reconocimiento, tal como recogen las noticias de Doña María Pinel ya comentadas. Es posible que pensase en volver a la antigua observancia, como pedían los descalzos, pero permaneciendo unidos a la Orden. Placa volvió a ser provincial en 1601 y 1609. Empezó su reforma en Monte Santo, en la provincia de Sicilia en 1611. Contó con colaboradores comoDesiderio, Alfil Lisandro, Dionisio de Scicli, Domingo de Castroreale, Domingo de Turino, Pablo de la Cruz, Juan María de Petralia, Mario de Siracusa y Timoteo de Termini.

En 1615 se les autoriza a vivir en común y a observar la regla primitiva. En 1618 el obispo Buenaventura Secusio de Catania concedió a Placa la iglesia de Santa María dell´Indirizzo permitiéndole levantar un convento para su comunidad.

En 1624 murió Desiderio Placa. Como provincial le sustituyó Lisandro en 1629, elegido tras un nuevo capítulo. La comunidad de Monte Santo, por su austeridad de vida, ejercieron una gran influencia sobre el pueblo. Se realizaron fundaciones como Curinga (1632), Siracusa (1635), Palermo (1636) y Monforte (1636). Asimismo, Lisandro logró que en 1639 se comprase una casa en Roma como establecimiento, creando ahí un colegio misionero. De hecho, esta comunidad intentó llevar a cabo misiones que tuvieron poco éxito. De éstas merecen citarse la de Próspero del Espíritu Santo, que fundó una casa en Aleppo, y la de Pedro Vespa, que fue nombrado obispo de Pafos en Chipre, quien hasta 1636 no recibiría autorización por la Sublime Puerta para trasladarse ahí, con poco éxito por ser encarcelado y luego liberado por el pago de una fianza.

Sí tuvieron más éxito en Dalmacia, una posesión veneciana. Se envió a Domingo de Castroreale y a Tomás de Milazzo a Sebenico. Recibirían el permiso de estancia en 1642, y la ermita de San Antonio, en la diócesis de Sebenico. Finalmente esta misión fue abandonada por las dificultades de esa zona.

Sin embargo, pese a estos fracasos, la reforma de Monte Santo continuó creciendo: se adquirieron conventos en Nápoles y en Porchia, en 1646. Se les devolvió los conventos de Cantalupo, en la provincia romana, y Polizzi, en la provincia siciliana de San Ángel. Asimismo, se fueron expandiendo por Roma: prueba de ello fue su nueva iglesia, que se empezó a construir en 1662. En 1680, la provincia del Monte Santo contaba con dieciséis conventos con ochenta y cuatro sacerdotes, setenta hermanos, treinta clérigos profesos, cinco novicios clérigos y cinco novicios legos. Esta provincia se expandía por Sicilia, Nápoles y los Estados Pontificios.

Como personas notables de esta Reforma merecen citarse a algunas personas ilustres, como fueron Gesualdo de Catania (m. 1649), autor de Lamentaciones sagradas del alma penitente, (Roma, 1643), a Gesualdo de Catania, gran predicador, a Timoteo Fulco de Términi (1608-1680), historiador, compuso la obra Breve et universale cronistoria del mondo creato, que tendría dos ediciones (Nápoles, 1669 y 1677).

La reforma en Nápoles se inició hacia 1631, cuando 26 frailes pidieron permiso para retirarse al convento de Santa María Della Vita para vivir una vida espiritual más intensa.

Al año siguiente la comunidad había crecido, de modo que se les concedió el convento de Santa María Della Concordia. Continuó su crecimiento, de modo que en 1686 los siete conventos de la Observancia (Santa María Della Vita en Nápoles, Santa María Della Concordia en Nápoles, Aversa, Sorrento, San Lorenzello, Forino Torre del Greco) contaban con 111 frailes.

Sin embargo, esta comunidad no tenía interés en reformar el resto de la orden, ni siquiera aceptaron una iglesia y un convento en Torrilla, fuera de Nápoles, quedándose así establecidos en Nápoles.

Entre los escritores espirituales de la reforma merecen citarse a Cirilo Giaimi, quien escribió un Compendio de meditaciones (Nápoles, 1640 y 1643), Eliseo Vasallo, que compuso El cristiano invitado al Paraíso (Nápoles, 1643) y El brillante lirio, símbolo de la virginidad (Nápoles, 1647) Lorenzo María Brancacci hizo una temprana edición de las obras de Santa María Magdalena de Pazziss (Nápoles, 1643) y escribió la obra Ejercicios espirituales y meditaciones para la natividad de Nuestra Señora (Nápoles, 1640).

La reforma en Piamonte fue más compleja debido a las contiendas militares que azotaron esa zona, que influyeron en la vida espiritual de esa zona. Comenzó en los años treinta de esta centuria, fue dirigida por Angelo Merli (m. 1649). Contó con apoyos y graves dificultades como la guerra y la peste. Entre los apoyos estuvieron Luís Bolla, que comenzó la reforma en Turín en esta década. Le siguieron Ursmannus de San Roque, Juan Bautista y Ángel María Triti, Sebastián Casella y Elías de San Mauricio.

Sin embargo, la pieza clave de la reforma en Turín fue Domingo de Santa María. Ansioso de una vida espiritual, dudaba sobre entrar en la reforma de Santa María Della Vita o en el convento reformado de la Piacenza, cuando fue designado como regente de Turín y entró en contacto con Bolla. Sustituyó a Bolla en 1635, tras su muerte. Contó con el apoyo de las infantas de Saboya, quienes en 1635 fueron nombradas protectoras de la provincia de Lombardía

En 1650 la provincia carmelita de Lombardía, que aglutinaba el Piamonte, Lombardía y Liguria, contaba con 37 casas con 427 religiosos profesos.

No obstante estos éxitos, antes de que Domingo muriese, la obediencia había decaído, como se observa en diferentes testimonios de los años sesenta. Así, en los años ochenta comenzó la segunda reforma del Piamonte, comenzada por doce frailes que querían vivir la Strictior Observantia: Antonio María de San Paulino, Juan María de San Agustín, Alberto de San Jaime, Eliseo del Monte Carmelo, Simón de San Gerardo, José Andrés de San Antonio, José Andrés de San Lorenzo, Jacinto de San Bertoldo, Ambrosio de San Teodoro, el clérigo Honorato de San Juan y dos hermanos legos.

La provincia reformada del Piamonte dio muchos hombres ilustres, entre ellos pueden citarse a los escritores Jerónimo de San Clemente Aimo, que compuso un curso de Filosofía siguiendo a Juan Baconthorp (Turín, 1667, 8 v.), Teobaldo de la Anunciación, que compuso una Antología de sonetos (Turín, 1735) y otra de poemas (Venecia, 1756).

Por estas reformas se observa que hubo tensiones y problemas a los que la Orden tuvo que encontrar respuesta. No se puede decir que este siglo fuese sencillo para la Orden en Italia, tal como lo reflejan las diferentes reformas. Sí de gran actividad y muy dinámico. Cabe destacar el gran impulso que tomaron las reformas en Sicilia, Nápoles y Milán, territorios de la Monarquía Católica de los Habsburgo. Esto hace pensar en un posible apoyo de la misma por parte de la Monarquía de los Austrias.

Por otro lado, la idea de la reforma de la Iglesia y de la Orden, no es algo que sea de la época de la contrarreforma, pues ya se vio en la figura del Mantuano el deseo de reforma de la Iglesia.

Asimismo, conviene recordar que todo este proceso de reforma de la orden se estaba dando en Francia, con la reforma Tourense, en los Países Bajos, etc. No es algo exclusivo de Italia, pero sí que tenía sus peculiaridades.

EL CARMELO ITALIANO EN EL SIGLO XVIII

En este siglo puede verse una continuidad con el anterior, por la reforma de Sicilia de Santa María Della Scala del Paradiso, para pasar a una influencia por parte de Austria en el norte de Italia, primero con la difusión de la devoción del Niño Jesús de Praga por Trento y zonas próximas al Imperio, hasta las consecuencias del josefinismo. Nápoles, ligado a los Borbones conocerá un proceso similar. Asimismo, hubo personajes de gran talla espiritual.

La reforma de Santa María Della Scala del Paradiso se produjo de nuevo en la provincia siciliana de San Alberto, y fue debido a Salvador Statella, Jerónimo Terzo y Carmela Montalvo. Carmela Montalvo había fundado en 1717 una comunidad de Hermanas con votos simples en Siracusa. Quería convertirlo en monasterio de clausura dirigido por lo carmelitas, pero no encontró frailes reformados. Sí religiosos que buscaban una vida más comprometida: Alberto Ragusa, Javier Materazzo, Clemente Castiglione y otros, pero por dificultades materiales no pudo realizar su proyecto.

Finalmente Castiglione obtuvo la autorización para reformar los conventos de la provincia en Siracusa y Spaccaforno. El permiso fue confirmado por el Papa Benedicto XIII el 27 de julio de 1724. Al igual que las anteriores reformas, tuvo una difusión, contando en 1741 con ocho convenetos: Siracusa, Spaccaforno, Scicli, Catania, Caltagirone, Augusta, Noto y la ermita de Santa María Della Scala del Paradiso.

Sin embargo, parece que su última ampliación fue Piaza, en 1767, pues no continuó esta dinámica, al igual que tampoco lo hicieron las anteriores reformas. Factores políticos, como la política regalista, y mentales, junto a una secularización de la sociedad, pudieron ser las razones que hicieron que se detuviese este proceso en Italia.

Como figuras del Carmelo italiano más notable están la de Santa Teresa Margarita Redi (1747-1770) y la M. María Magdalena Mazzoni (1683-1749).

La M. María Magdalena Masón nació en Bolonia, y al igual que la M. Serafina de Dios fue una fundadora. Fue madre de familia, pasó por una dura prueba tras la muerte de su esposo y de varios de sus hijos. Bajo la guía y dirección del carmelita P. Fernando Salvi (1694-1765) superó ese período de duda. En 1723 ingresó en la Orden Tercera Carmelita, instalando en su casa el primer conservatorio de Bolonia. Logró reunir a un grupo de terciarias, a quienes ofreció como ideal religioso una total consagración mediante una vida de pobreza, de oración y fraternidad, abierta a la educación y al servicioo de las jóvenes más necesitadas. Su obra sería aprobada por la Iglesia de Bolonia, al ver la importancia social que tenía.

Poco a poco la Iglesia iría aceptando estas comunidades y estas nuevas corrientes espirituales, tal como se dijo, que buscaban responder a las necesidades de una sociedad cada vez más laica. Por otro lado, la concepción de la mujer había cambiado: antes era inconcebible que la mujer se dedicara a la enseñanza o a la asistencia sanitaria. Cuando la sociedad fue permitiendo que la mujer desempeñase estos cargos, la M. María Magdalena Masón comprendió que en el seno de la Iglesia había que romper con ese esquema viejo y emprender un nuevo apostolado.

Su espiritualidad y modo de guía es el de los conservatorios ya mencionados. En 1735 serán reconocidas como pía unión. En 1744 el Papa Benedicto XIV (1740-1758) les concede la clausura y los tres votos simples, siendo consideradas como religiosas consagradas y reconocidas como Carmelitas de las Gracias.

Por el Tratado de Ranstadt de 1714, Austria obtuvo algunos territorios del norte de Italia, donde se impondría la política Ilustrada. En 1765, Leopoldo II, hermano de José II, gobernó el Ducado de Miláne impuso una serie de reglas en materia eclesiástica. Una Giunta Economale regulará los aspectos mixtos entre Iglesia y Estado. Una Pragmática de 1767 exigía la autorización real para levantar iglesias y poseer manos muertas, controlando los títulos de sus posesiones. En 1769, por medio de Decretos, eran abolidos las prisiones conventuales y hospicios, y se suprimían pequeños conventos. Una circular de 1775 en Toscana establecía la edad para entrar en el noviciado a los 18 años.Una circular real de 1776 impedía recibir en las órdenes religiosas a candidatos sin el beneplácito real. Al año siguiente se limitaba a una las visitas durante el mandato de los priores generales. Un decreto de 1782 prohibía enviar tasas a Roma; tales tasas tenían que pasar primero por los obispos toscanos. El decreto de 1787 prohibía la recepción de más novicios y mandaba que los novicios ya existentes fuesen despedidos sin profesión.

Esta serie de disposiciones se reflejó en la supresión de los conventos de Milán y Cremona, y la expulsión de la comunidad de la iglesia de Pavía. En Toscana se suprimió los conventos de Montepulciano, Prato y Montecatini.

Nápoles dependía de la Casa de Borbón. La política borbónica, dirigida por su ministro Bernardo Tanucci, que siguió en materia eclesiástica fue similar a la de Austria. En 1768, un despacho real ordenaba la supresión de pequeños conventos. La administración de sus bienes se le encargaba a una giunta compuesta por el Juez de la Regia Monarchia y el Regio Segreto. Estos dominios comprendían las provincias de San Alberto y San Ángel, Monte Santo, Santa María Della Scala, Terra di Lavorio, Abulia, Calabria, Abruzos, Santa María Della Vita y Nápoles.

Las provincias sicilianas no se vieron muy afectadas por la política religiosa. Se perdieron algunos, como Melilli, San Filippo y Coronia en San Alberto. En San Ángel se suprimieron los de Santa María dell´Itria, San Juan Gemini, Santa María del Socorro.

Sería la Provincia de Calabria la más afectada por esta política de supresiones, cerrándose diez conventos en Calabria Ulterior.

Las Provincias de Roma, Romaña y Monte Santo, pertenecientes a los Estados Pontificios se vieron libres de esa injerencia.

La entrada de las tropas napoleónicas a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX en toda Italia, incluso en los Estados Pontificios, alteraría toda esta estructura, produciéndose exclaustraciones y desamortizaciones, como sucedió en Francia, Bélgica y Alemania. Esto supondría un punto sin retorno, al crearse problemas que estas comunidades tendrían que abordar, pero este análisis se queda para otro estudio.

Como conclusión de este período se observa que al principio del siglo existió cierta continuidad con la centuria anterior, tal como lo refleja la reforma de Santa María Della Scala. Asimismo, se observa, cómo se implantó el Estado y lo que ello supuso para la Orden, cerrándose o poniendo trabas a los aspirantes, del mismo modo que pasó en el Carmelo Francés, Alemán o Austríaco del mismo período.

CONCLUSIÓN

En este trabajo se ha visto el desarrollo de la Orden del Carmen en Italia. Se ha podido ver que fue una orden muy dinámica, que realizó diferentes reformas, que contó con una gran serie de fundaciones y que asimismo se comprometió con las misiones y con el arte y el Humanismo, así como con la sociedad, al afrontar la ayuda a sectores desfavorecidos, como se vio en el caso de las fundadoras M. Serafina de Dios y María Mazzoni.

Se han visto las principales figuras, pero no sólo de fundadores sino de simples religiosos o hermanos. La Historia no la hacen sólo las grandes personalidades sino también personas sencillas o anónimas.

Merece la pena destacar la figura de las Madres Serafina de Dios y María Mazzoni y la actualidad de su mensaje, la misión de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, entendiendo la vida religiosa de una manera más abierta que la que se reconocía. Quien hablará de este tema será Edith Stein en su obra La mujer: Su naturaleza y misión. Desarrolla este tema en el capítulo La mujer como miembro del cuerpo místico de Cristo.3

Por último, el autor ha dado a conocer más santos de Italia, como en la introducción escribió.

BIBLIOGRAFÍA

  • MARTÍNEZ, Ismael, O.Carm. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen VI: Figuras del Carmelo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1996.
  • MARTÍNEZ CARRETERO, Ismael, O. Carm. Figuras del Carmelo. Maestros espirituales. Testigos. Fundadores. Madrid: Ediciones Carmelitas, 2005
  • SMET, Joaquín. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen I: Los orígenes. En busca de la identidad (ca.1206-1563) Traducción y preparación de la edición española por Antonio Ruíz Molina, O. Carm. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1987.
  • SMET, Joaquín. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen II: Las Reformas. En busca de la autenticidad (1563-1750) Traducción y preparación de la edición española por Antonio Ruíz Molina, O. Carm. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1990.
  • SMET, Joaquín. Los Carmelitas. Historia de la Orden del Carmen V: Supresiones y Restauración. (1750-1959). Traducción y preparación de la edición española por Antonio Ruíz Molina, O. Carm. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1995.
  • STEIN, Edith. La Mujer: Su naturaleza y misión. Burgos: Monte Carmelo, 2005
  • VV.AA. Santos del Carmelo. Biografías de diversos diccionarios. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1982.

Footnotes

  1. Para comprender este carácter y su vinculación a la Santísima Virgen, véase Santos del Carmelo: Biografías de diversos diccionarios. P 153-189; López-Melús, Rafael María, carmelita El escapulario del Carmen: Historia-Teología-Devoción. Sevilla: Apostolado Mariano, 2000,
  2. Para comprender mejor el papel del profeta Elías en la Orden del Carmen véase el libro. El Profeta Elías, Padre de los Carmelitas. España: Monte Carmelo, 1998; Véase también el libro Santos del Carmelo: Biografías de diversos diccionarios. Preparación e introducción de Ludovico Saggi, O. Carm; Prólogo de Valentino Macca, O.C.D.; Traducción castellana y puesta al día Jesús Mª Carrión, O. Carm. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1982. Para un estudio sobre el Carmelo más profundo, véase STEIN, Edith. Sobre la historia y el espíritu del Carmelo. En STEIN, Edith: Los caminos del silencio interior. Introducción, traducción y notas de Andrés Bejas y Sabine Spitzlei. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1998, p. 173-185. Para un estudio de la hagiografía de la propia Orden, véase en Santos del Carmelo: Biografías de diversos diccionarios. Hagiografía Carmelitana p 37-152
  3. STEIN, Edith. La Mujer: Su naturaleza y misión. Burgos: Monte Carmelo, 2005, pp. 271-288

Content actions

Download module as:

Add module to:

My Favorites (?)

'My Favorites' is a special kind of lens which you can use to bookmark modules and collections. 'My Favorites' can only be seen by you, and collections saved in 'My Favorites' can remember the last module you were on. You need an account to use 'My Favorites'.

| A lens I own (?)

Definition of a lens

Lenses

A lens is a custom view of the content in the repository. You can think of it as a fancy kind of list that will let you see content through the eyes of organizations and people you trust.

What is in a lens?

Lens makers point to materials (modules and collections), creating a guide that includes their own comments and descriptive tags about the content.

Who can create a lens?

Any individual member, a community, or a respected organization.

What are tags? tag icon

Tags are descriptors added by lens makers to help label content, attaching a vocabulary that is meaningful in the context of the lens.

| External bookmarks